La crónica F7: La segunda parte y Luis nos salvaron

Resultado: FJP 3 – 0 Protección Zero

Hace algunos partidos nos cruzamos con los primeros y no parecían tan fieros, ayer nos medíamos a los últimos, que no eran tan mancos. Pero como sueles ser habitual, el día que nos vemos con los de la parte baja de la tabla, jugamos peor. Pensamos que nos saldrá el próximo regate, que nos iremos del próximo rival, que ganaremos la carrera, y empezamos a hacer la guerra por nuestra cuenta.

En estos partidos el pase fácil y la pared, se convierten en el gran ausente. Y ¿qué sucede? Que nuestro juego queda a expensas de la posición que ocupe el rival en la tabla. Señores, hoy, pese a la victoria, toca también, hacer autocrítica y pensar que tenemos que jugar FÁCIL cada partido, tenga los galones que tenga el rival. Debemos acostumbrarnos a JUGAR FÁCIL o lo pasaremos mal.

Dicho esto, iré por orden:

Nunca había salido de un partido, en el que al pitar, mi equipo aplaudiese al portero. Ayer si. Si digo que ayer Luis estuvo muy por encima del resto, de largo me quedo corto. Hizo paradas dignas de haber tenido muchisimo público que conservase en la retina lo que firmó ayer. Mi padre (fotógrafo oficial del FJP) me confesaba a la salida, que se tiró todo el partido escuchando del banquillo rival, comentarios de este pelo: “¿pero se lo va a parar todo?, ¡joder, es imposible marcarle a ese portero!, ¡jodeer que paradon!” Si, señores. Ayer Luis, nos salvó el culo, dejó, inexplicablemente, la portería a cero. Ayer sin él, debo decirlo, pese a los 3 goles, no hubiesemos vuelto con una sonrisa a casa.

Dos. Digamos, que los errores de la primera, no fueron tan fieros en la segunda. Nos costó y fue un partido en el que costó abrir la lata, un partido que parecía que podía caer de cualquier lado de la balanza. Pero hacer bien las cosas, aunque sea a ratos, a veces da resultado.

El primero vendría de la mano de Diego, que de larga distancia se inventó un tiro de una colocación ejemplar, que vino a querer decir, “señores, se acabó la tontería”

Y así fue, porque se acabó. El segundo firmado por Helder, llegó de una jugada de triangulación, uno de esos goles que gusta marcar porque intervienen muchos de los presentes. Juancho sacaría de banda, para que yo toque de primeras a un Eto que se va de 2 y que regala una asistencia a Helder para que marque a placer.

En ese punto parecía que pasaban ya los nervios. Y Pablo, a la contra, acompañado por el otro zaguero, se inventaron una contra, que Pablo acabo materializando en un mano a mano con el portero que puso en el electrónico un resultado quizá demasiado abultado para lo que pasó sobre el piso.

Con una gran segunda parte, con unos zagueros y un portero inconmensurables y con un juego al toque, salvamos un partido que se complicaba. Señores, para ganar toca sufrir, y lo que es más importante, toca jugar bien, toca jugar facil, toca tocar. Pero lo hicimos.

Vayánse orgullosos.

Les dejo también una foto Legraniana 😉

Un placer, ya lo saben.
Gon

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