La crónica F7: De rosa a negro

Resultado: FJP 2 – 3 T1

Si hubiese empezado a escribir la crónica a 6 minutos del final del partido, todo hubiesen sido flores. Si ayer el árbitro hubiese pitado el final 6 minutos antes de lo previsto, quizá mis adjetivos les hubiesen ruborizado. Pero desgraciadamente no fue así.

Alguna extraña fuerza nos posee (hay quién lo llama motivación), que cuándo nos vemos las caras con los que presumen de estar en la parte de arriba de la tabla, hacemos bien las cosas. Y ayer, durante casi todo el partido no faltamos a nuestra cita con las buenas maneras.

Eran los cuartos clasificados los que visitaban nuestro feudo y nosotros contábamos con portero y 3 cambios. Pues bien, con tanta artillería, la cosa no empezó mal.

Empezamos desde el inicio con una improvisada presión en línea de 3/4 que les dificultaba salir con el balón controlado, y esa presión dio resultados, ya que un servidor tuvo la fortuna de robar el balón a su último hombre y zas. Uno cero arriba y los cuartos sufriendo.

Algo que quiero destacar fueron los cambios, no llegaron a ser perfectos pero casi. La gente se vacíaba dentro y pedía el cambio. Digamos que a todo el que se cambió por lo menos UNA VEZ EN CADA PARTE, le doy un 10. Porque en eso consistía. Si alguno aguantó toda la parte jugando, que se lo haga mirar porque posiblemente dosificó y al final eso lo acabamos pagando.

Y como los rivales no eran mancos, en una falta absurda y ayudados de la Diosa, nos colaron una bola que pasó entre las piernas de nuestro portero y nos fuimos con un empate al descanso. Empate, que un zapatazo extraordinario de Larry, en una falta al borde del área, se encargó de romper. Y es que cuándo Larry le pega, al rival le duele.

En la segunda mitad si no tiramos 10 veces no tiramos ninguna, tuvimos llegada, tocamos bien, estuvimos colocados, presionando… pero ya se empezaban a notar algunos ligeros fallos producto de la falta de intensidad en jugadas concretas. Y eso sólo se remedia cambiándonos con más agilidad para estar frescos.

Si señores, 2-1 arriba y sólo quedqan 6 minutos. Aquí empezaros a aflorar los fallos que ya habían venido avisando desde el final de la primera parte y que ya incluso comentamos al descanso.

Y en una jugada tonta, un rival se queda sólo, remata de cabeza y pone ese 2-2 del que teníamos que haber salido. Pero salieron ellos. Ellos mordieron y nosotros no y en un segundo error defensivo firmaron el definitivo 3-2 que nos mandó para casa con cara de tontos.

Señores, o mordemos hasta que el arbitro pita o nos pasará lo de ayer, que tiraremos por la borda en 5 minutos el buen trabajo de 40. Y es que cuándo quedan 10 minutos ya nadie se quiere cambiar (estando más asfixiados). Diego y yo estuvimos largo rato al final del partido en el banco, justo cuándo los cambios debieran haber sido mucho más rápidos, porque los cuerpos están más cansados. Pero no. Al final, dosificamos. Cuándo hay que morir, paramos. Cuándo hay que morir, perdemos.

Señores, les felicito por esos 40 minutos de buen trabajo, pero como vieron, para llevarnos los partidos, es condición necesaria, pero no suficiente.

Miremonos al espejo, hagamos autocrítica reflexiva y digámonos a nosotros mismos, qué hicimos mal y podríamos mejorar mañana, sólo así, la crónica del martes que viene, no acabará en negro.

Un fuerte abrazo!!!
Gon

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Fútbol. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s