Casa Rural el Reloj: Incluso en estos tiempos, de poder reir con los amigos…

2011-04-09 Casa Rural el Reloj. Salobralejo. Ávila. 

Incluso en estos tiempos, de poder reir con los amigos…

Pasa pocas veces al año, pero los años no impiden que siga pasando. Cuándo algunos de nosotros ya miramos más de cerca la cuarta década que la tercera (otros muchos andan lejos), todavía nos quedan escapadas, ratos, pequeños gigantes fines de semana, donde nos juntamos, donde convivimos, donde vivimos.

La cita vino sóla y bajo demanda. La necesidad de escaparnos juntos, como adolescentes que quieren exprimir el Sol, cada vez era más feroz. Y ese viernes de un abril no robado, pusimos rumbo a ese pueblo perdido de la mano de Dios. La cita se presentaba con más contras que pros, porque hubo irremediables bajas de última hora, a las que echamos de menos. Pero aquel fin de semana el Sol jugaba de nuestro lado. Aquel fin de semana los nervios se irían, la risa no.

Al llegar a la Casa, una risa nerviosa acompañaba a nuestros ojos que, algo perplejos, se encontraron algo que no esperaban. Dos años atrás, era el lujo el que sorprendía en otra casa rural que resultaba arquitectónicamente inmejorable. Ese viernes no. Un jardín, como mucho, discreto, y unas habitaciones tan rusticas como mejorables invitaban a esa risa nerviosa de la que hablaba a salir.

Y es que llevaba yo demasiado tiempo sin reirme tanto. Quizá nunca llegue a hacerlo tanto como Telma y Shelma, pero aquel finde, todos nos acercamos. Y es que adolecería el lugar de muchas cosas, y el evento de otras tantas, pero no de anécdotas, de risas, de momentos. Como aquel en el que a la luz de la ausente Luna, Charlie, Donyi y yo salimos por ese pueblo donde pasaba la bala de paja, a buscar pizca sal por moradas vacías. Donde asustadizos por la presencia de un perro poco fiero, dimos con unos lugareños a los que un presente no podía mediar palabra, debido a que la risa entrecortaba mis palabras. Y cómo no, sería el gran Don José el que me salvaría de ese rato, ante amabilísimas personas.

El viernes se cerró a altas horas, como procedía, en encendidos, extensos y preciosos debates, sobre historia, optimismo y vida. Y así llegó el sábado, un desfile de zombies que se iban levantando a la estela de Tito que, madrugador daba largos paseos por aquel tierno pueblo maloliente.

El sábado, tras bailes al Sol en el jardín, llegó el octavo de caballería al olor del cochinillo que no se hizo esperar. Con Mila, Ale, Carol y Jcho, ya podíamos empezar el gran banquete. Tres hermosos cochinillos poblaban aquellas grandes mesas. Pero para cuándo íbamos a incar el diente, Miky puso el toque de humor, que tuvo más de toque que de humor, ya que tratando de pasar por una puerta donde sólo un buen Allende caminaba sin miedo y holgura, chocó su privilegiada cabeza contra la testa. Aquellos segúndos fueron eternos, los pies del herido parecían querer tocar el cielo a cámara lenta, mientras su cabeza, caía hacia atrás atolondrada y alevosa. Los comensales perplejos, vacilaban entre el socorro y la risa. Al ver a la víctima en buen estado, perdió el socorro.

Y la tarde pasó, como pasan aquellas cosas que no tienen mucho sentido, unos paseaban, otros jugaban pelota, o animaban a un Madrid de baloncesto que dobló a los azulgranas en un bello envite… Y así, como si nada, como si no tuviese la mayor importancia, volvimos a firmar en nuestro libro de la amistad, de nuestra vida comprartida, de nuestros recuerdos comunes, de nuestra pequeña intrahistoria feliz en este mundo fiero, una página más, llena de esas pequeñas cosas que no valen nada y que lo son todo.

Pero ese fin de semana no quería acabar nunca, y tras despedir a los que se fueron con el Sol (los 4 mosqueteros que habían venido a vernos y la bella pareja de las “Es” Eto y Eva) volvimos a compratir mesa, a fregar platos o servir el vino. Porque esos días, cualquier acto cotidiano, intrascendente o fugaz, se salpica de ampliar risas, esos días, es importante lo vanal y evento lo cotidiano. Aquella cena del sábado, donde sentados estábamos sólo algunos, pero en el discurso y la palabra todos. En aquella cena, el recuerdo y las anécdotas hacía aparecer, poco a poco a todos los ausentes. Aquella improvisada de macarrón y pizza, la risa regó denuevo los desolados vasos de los que bebimos.

Los cuerpos iban pesando y aquel sábado tras la obligada copa, cerramos pronto el chiringo, para que en un domingo turístico, acabásemos en la preciosa ciudad de Ávila, bebiendo vino y comiendo mejorables chuletones que acabaron en una terraza, Sol en nuca, tomando un grato café al abrigo de ese maravilloso clima que a la llegada al pueblo avulense quiso gastarnos una broma.

Y así, como pasan las cosas que no tienen mucho sentido, pasamos un maravilloso fin de semana que seguro será diana de nuestras, ya millones nostalgias. Porque hoy, le seguimos ganando la batalla al tiempo. Porque las primaveras no consiguen separarnos, porque la vida nos empuja, porque los días nos acercan, porque alimentamos el cariño con el roce. Porque siempre nos queremos ver, porque a esta frase le sobra el verbo ver.

Por ustedes. Lo pasé de fábula, como siempre a su lado.

Para ver más fotos y detalles de la cita, hazlo en el blog de ire, pinchando aquí.

Gracias
Gon

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11 respuestas a Casa Rural el Reloj: Incluso en estos tiempos, de poder reir con los amigos…

  1. DECEPCIONANTE dijo:

    VERGONZOSA LA SITUACIÓN EN LA QUE NOS ENCONTRAMOS LA CASA DEL RELOJ EN SALOBRALEJO. SOMOS UNA PANDA DE AMIGOS QUE NOS JUNTAMOS PARA PASAR UN FIN DE SEMANA Y ES LA 1ª VEZ QUE NOS VEMOS EN UNA ENCERRONA TAN GRANDE!! LA CASA NO TIENE NADA QUE VER CON LAS FOTOS QUE APARECEN EN SU PÁGINA WEB. ES UNA CUADRA “REFORMADA”. Y PONGO REFORMADA ENTRE COMILLAS YA QUE NO ESPEREIS UNA GRAN REFORMA, LO ÚNICO QUE HA QUITADO SON LOS PESEBRES PARA HACER HUECO A LAS CAMAS. LAS HABITACIONES NO TIENES PUERTA Y ESTÁN COMUNICADAS Y LO DE LA VENTILACIÓN , BRILLA POR SU AUSENCIA YA QUE TIENE PEQUEÑAS VENTANAS (POCO MÁS QUE LA PANTALLA DEL ORDENADOR).
    SIN DUDA, PARECE QUE NO HABLAMOS DE LA MISMA CASA, YA QUE EL TRATO RECIBIDO DEJA MUCHO QUE DESEAR, YA QUE RECIBIMOS HASTA AMENAZAS DESPUÉS DEL LARGO VIEJE, POR NO HABER PODIDO PERMANECER EN ELLA EL FIN DE SEMANA POR LAS CONDICIONES INSALUBRES EN LA QUE SE ENCONTRABA. LOS COLCHONES SON TAN ANTIGUOS, QUE SON DE LANA!!! CON ESO, CREO QUE SOBRA CUALQUIER COMENTARIO MÁS.!! POR FAVOR…NO VAYAIS!

  2. Mila dijo:

    muuuuy buena descripción! al menos de lo que nosotras participamos 😉

    muy graciosa segun que parte de la crónica! un beso

  3. Tito dijo:

    qué desgraciada Ire!

  4. maria dijo:

    Que bonita cronica Gon. Yo lo he pasado fenomenal con vosotros.
    a que no esperabais mi comentario?
    Beso a todos.

  5. eolis dijo:

    He vuelto a entrar en la página de la Casa Rural para ver las fotos y todo eso y me ha hecho gracia esta frase:
    “Es un alojamiento impresionante con su enorme patio y su barbacoa, con una manguera de agua, y unas comodidades excelentes […] para celebrar acontecimientos que siempre se recordarán”
    Si bien estoy en absoluto desacuerdo con la primera enumeraciónde la frase, la segunda parte me hace olvidar al instante la falta de cesped 😉

    Sois más majos que las pesetas!

  6. Tito dijo:

    Grande Gon! espero que podamos leer muchas más crónicas de veces que sigamos quedando!
    Fabuloso Finde. Gracias a tod@s!

  7. Lerele dijo:

    Cuando he leído Ale…me he quedado un rato pillada pensando: ¿Quién es esa?…jajajjaja
    me ha encantado!!

    Besos!

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