Aclaraciones sobre la Nacionalización de YPF por el gobierno Argentino

Os dejo aqui el post de ALBERTO GARZÓN que me ha parecido muy interesante. He resaltado lo que me ha parecido más importante (para los vaguetes)

La nacionalización de YPF, filial de Repsol, por el gobierno de Argentina
Posted on abril 16, 2012 by Alberto Garzón Espinosa

El gobierno de Argentina, presidido por Cristina Fernández de Kirchner, ha confirmado los rumores de los últimos días y ha anunciado la nacionalización de la empresa YPF, filial de la multinacional REPSOL. En este post recopilamos la información más relevante que hemos publicado estos días sobre esta cuestión.

En primer lugar conviene hacer algunas aclaraciones acerca de la propia medida, pues de momento las informaciones son imprecisas. Se habla tanto de “expropiación” como de “nacionalización” y de “compra”, sin precisar mucho más. Las definiciones son importantes y deben acompañar a los conceptos, pero hasta el momento la información disponible nos indica que se trata, efectivamente, de una nacionalización –por lo tanto pagada, pero sin precio asignado hasta el momento- por parte del gobierno argentino. No se trata de una decisión voluntaria por parte de las dos partes, sino de una decisión unilateral que, no obstante, asigna un precio a la entidad por adquirir[1].
En segundo lugar, YPF es una entidad que no es propiedad al cien por cien de la multinacional Repsol. En realidad Repsol controla en torno al 57% de YPF, lo que la convierte en el socio mayoritario y el que tiene poder de control y gestión, pero no es el beneficiario pleno de la actividad de YPF. El resto de la empresa es propiedad de capital privado argentino y de capital flotante (propiedad de capital argentino y extranjero).

En tercer lugar, la historia es importante. YPF fue fundada en 1922 por el Estado argentino y fue de titularidad pública hasta 1992, cuando comenzó el proceso de privatización auspiciado por los organismos internacionales –especialmente el Fondo Monetario Internacional- en el marco de los llamados planes de ajuste. La empresa terminó de privatizarse en 1999 cuando Repsol –otra empresa que fue en otro tiempo pública, en este caso española- se hizo con la mayoría de las acciones de YPF.

Durante la etapa de la “sustitución de importaciones” -a partir años treinta- YPF jugó un rol fundamental en la reestructuración de la economía argentina. La influencia de los autores dependentistas y neomarxistas llevó a Argentina a una estructura económica que la situó entre los países más avanzados del mundo en la época de posguerra, atrayendo a gran parte de los refugiados por la II Guerra Mundial. Su modelo de exportación de materias primas fue progresivamente sustituido por uno en el que la industria jugaba un rol crucial, proporcionando un modelo de crecimiento más sólido que permitió unas condiciones laborales estables y un incipiente sistema de protección social.

Tras la dictadura militar y la crisis estructural de los años setenta y ochenta, el gobierno argentino de Carlos Menem fue el responsable de la privatización, si bien fueron las políticas del Consenso de Washington las que inspiraron dicho proceso. Junto a esa privatización se dieron reformas estructurales que llevaron a la privatización de los planes de pensiones, reformas en el mercado de trabajo que precarizaron las condiciones laborales y otras reformas que llevaron a la gravísima crisis de 2000. Sólo después de que Argentina se rebelara contra el FMI y sus planes de ajuste, incluso acometiendo una quita de la deuda –no pagar parte de la deuda externa-, pudo el país volver a remontar aquella situación.

En cuarto lugar, Repsol no es técnicamente una empresa española, y en absoluto es propiedad de todos los españoles. Más del 50% de la multinacional es propiedad del capital extranjero (el 42% pertenece a fondos de inversión extranjeros –gestionados habitualmente por grandes bancos- y el 9’5% pertenece a la empresa mexicana PEMEX). El resto de la empresa es propiedad del grupo de capital privado español Sacyr (10%), de una entidad financiera española como Caixabank (12’83%) y de más capital privado español.

En quinto lugar, Repsol proporciona beneficios a la economía española que podrían considerarse nimios. Repsol declara en España el 25% de sus beneficios totales por todo el mundo, y en 2010 pagó impuestos aquí por valor de 949 millones de euros a un tipo impositivo efectivo del 26’8%. Ello quiere decir que ni siquiera paga el 30% que corresponde como tipo nominal por tributar en España. Repsol paga otro tipo de impuestos en los países donde opera, como Argentina o Libia, pero también tiene operaciones en paraísos fiscales. Y su operativa financiera muy probablemente no se contabilice en España.

En sexto lugar, el crecimiento y desarrollo de Repsol –que debe mucho a la privatización argentina de YPF- no es igual de beneficioso para todas las partes que conforman la multinacional. Mientras los beneficios contables han crecido un 11’97% entre 1998 y 2007, el salario medio de sus empleados sólo ha crecido un 1’71%. Eso quiere decir que los mayores beneficiados han sido los accionistas privados –fundamentalmente grandes empresas extranjeras y otras españolas- y no sus trabajadores.

En séptimo lugar, Repsol-YPF en tanto que empresa privada sólo persigue maximizar el beneficio en el corto plazo –para sus accionistas, además-, de modo que su estrategia empresarial no tiene por qué alinearse necesariamente con la estrategia de desarrollo de la economía argentina. Esta es precisamente una de las razones que aduce el gobierno argentino, que desea recuperar la empresa para poder usarla como instrumento efectivo de desarrollo.

En definitiva, hablamos de un fenómeno económico que debe analizarse desde un enfoque adecuado. No están enfrentados los intereses de dos naciones distintas, sino los intereses nacionales de Argentina y los intereses económicos de sujetos privados de distintas nacionalidades –y entre ellas, en menor grado, españoles-. Por lo tanto, es una falacia considerar esta medida económica como un ataque a España. Es una compra legal, que en todo caso podría estar minusvalorada –ya veremos-, y que afecta a los intereses de unos sujetos económicos –grandes empresas y bancos- que no comparten beneficios con el resto de la sociedad.

Esta no es la guerra de los trabajadores españoles. En todo caso queda pendiente ver si la gestión de YPF, a partir de ahora en poder del Estado argentino, será beneficiosa para los trabajadores argentinos o si, por el contrario, será YPF un instrumento al servicio de las oligarquías argentinas. No obstante, no es ese el tema que ahora nos ocupa.

Es una vergüenza que el gobierno español salga en defensa de los intereses de las grandes empresas españolas que poseen un capital minoritario de Repsol, en perjuicio de los intereses nacionales de un país soberano como Argentina. Más aún cuando mientras eso ocurre el gobierno está efectuando políticas de recortes que hacen recaer el peso de la crisis sobre la población española más desfavorecida.

Para el gobierno del PP el grado de atención y ayuda prestada depende del tamaño del bolsillo. Lo que debería hacer el PP, en vez de proteger los intereses de los más ricos, es replantearse su política económica y reflexionar acerca de si no es mejor opción de política económica imitar a Argentina y proceder a la recuperación de determinados instrumentos políticos. Instrumentos que deberían ponerse al servicio de los españoles en su conjunto, y no de unos pocos adinerados con capacidad para especular en distintos mercados financieros –entre ellos el de acciones.

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5 respuestas a Aclaraciones sobre la Nacionalización de YPF por el gobierno Argentino

  1. Charlie dijo:

    El tema yo lo veo un poco también en…los recursos naturales de un pais, ¿a quién pertenecen? quién tiene derecho a explotarlos? Quién pone el justiprecio a las expropiaciones?
    El Corte Inglés no utiliza recursos naturales chinos, no ha lugar la expropiación.
    No sé, el tema es complejo cuanto menos y de lo que estoy seguro es de que la información que nos llega está sesgada por muchos lados. Dificil opinión.
    Abrazos

  2. eo dijo:

    Tito, a ver si dejas de poner ejemplos imposibles, jajaja.
    No entiendo una cosa que dices. Yo lo primero que pienso es que la inseguridad que se crea es la de invertir en Argentina. O sea, Argentina al tomar esta decisión, se arriesga y mucho a que no entre mucho capital extranjero por allí…¿pero qué tiene que ver eso con invertir en España? Esta parte no la veo tan clara como tú.
    Aún así, veo que tus 35 años no te han convertido en leninista, una pena! jeje. Besos gordos.

    • David dijo:

      En que es una empresa española con filial en Argentina. Si la empresa española ve que su gobierno (porque nos guste o no, una empresa española es gobernada por el gobierno español) no la defiende, no invertirá… Oid las declaraciones de UPyD, muy sensatas.

      • eo dijo:

        Bueno yo creo que el gobierno es gobernado por las empresas y no al revés, jeje.
        De todas maneras sigo sin entenderlo, lo que harán las empresas españolas es dejar de abrir filiales en paises que entiendan conflictivos para sus intereses, como pueda ser Argentina. Y supongo que los inversores extranjeros ganan más cuanto más riesgo hay en su inversión, y tendrán que valorar también en qué país meten sus pelas.
        Pero eso de que el mayor problema que esto supone es que invertir en España es inseguro no lo acabo de ver! Vas a tener que venir de Praga otra vez a unas cañas y lo comentamos!!! Pero ya esta vez te invitamos nosotros a la copa! 😉

  3. David dijo:

    Empieza bien, pero… termina viendosele el plumero. Demasiado partidista.
    Decir “…en tanto que empresa privada sólo persigue maximizar el beneficio en el corto plazo” es, cuando menos, dudoso (por no decir “mentira” directamente). Cualquier empresa, y sobre todo de ese tamaño mira más el largo plazo que el corto. Así que decir “sólo le interesa el corto plazo” es muy muy conveniente para mantener su teoría, pero no cierto.
    Por otro lado, lo que hay que pensar es ¿qué diría Argentina si llega España y nacionaliza una empresa de éxito de allí? por mucho capital privado y extranjero que haya…
    por poner un ejemplo imposible: imagina que El Corte ingles tuviera tiendas en China, y le fuera muy bien allí, y gran parte de su beneficio viene de China. De repente China nacionaliza El Corte Ingles, y esta se resiente en sus numeros y despide 10.000 personas en España. ¿tenía que haber hecho algo el gobierno para impedir que China nacionalizara el Corte Inglés?
    El mayo problema que esto genera (que no lo comenta el artículo) es la inseguridad que supone invertir en España. Con las leyes cambiando cada día, los impuestos, la poca protección… si el gobierno no se preocupa de las empresas, ¿quién va a querer invertir en un país que sólo se preocupa de los trabajadores y sindicatos, si no protege/soporta/alienta, mínimamente a las empresas?¿cómo se va a generar empleo si no es a través de la inversión privada? En resumen, en mi opinión, el gobierno sí debe (mínimamente) preocuparse por las empresas españolas…

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