Mis Crónicas de eventos

22 de marzo de 2014: Cumple Gon 38

No sé si porque hoy es lunes y da pereza empezar, o porque hoy es mi cumple, o porque el ni los diarios deportivos cuentan cosas bonitas tras la resaca de un clásico con derrota, o porque me apetecía recordar el sabor de aquellas crónicas por las que ya pocas veces habito, o porque simplemente quería revivir un sábado para el recuerdo.

Y es que nuestro presente, es lo que vivimos en el día, más la suma de los recuerdos del pasado. Y días como el de ayer, son de los que quedan en la retina de esa mente colectiva y molinera que nos une.

Y en esa mente común, hay infinidad de lugares comunes, de recuerdos compartidos, de historias, de vida.

Y a veces, en esta vida loca, loca, loca… (como diría el cantante) conviene pararse y mirar. Y eso quería hacer hoy con esta crónica. Pararme. Detener por unos minutos el tiempo. Ya estemos en casa o en el trabajo, o donde fuere. Pero regalarnos esos minutos en los que todo se para, para, simplemente, compartir, revivir.

Porque el que revive, vive dos veces.

Y así fue:

Algunos, la semana previa, anduvimos mirando de reojo, pero con poco disimulo, las previsiones del tiempo. Y… como siempre, descreidos, tiramos al aire una moneda con 2 caras y salió que al final el cumple se celebraba, pese a lo que opinase AEMET.

Eso si, la prudencia nos llevó a organizarlo dentro de casa, por lo que pudiere pasar y porque 10 grados no eran suficiente razón para hacerlo en el jardín como otras veces. Además, estar más juntos, más apretados, no parecía ser tampoco una mala alternativa.

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Y así fue, a las 12 comenzaba el convite (una hora estudiada previendo que los más perezosos llegarían sobre las 2 ;-)) Y poco a poco los comensales fueron llegando, sin darse cuenta, cada uno que entraba, iba trayendo luz, iba trayendo vida. Ese no se que del que nadie habla y que todo el mundo percibe cuándo llega alguien. Esa sensación extraña que todo el mundo nota, como si cada uno que entra te fuese completando. Hasta sentir, que cuándo llega el último, ya estamos todos. Ya estamos tranquilos, completos.

Aquel día quisimos experimentar. Gracias a Leda, montamos una improvisada guardería que permitio a los “con hijos” ser un pelín más libres y poder disfrutar del convite, con la tranquilidad de saber que los peques están cuidados y jugando. Digamos que, el experimento, salió bien.

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Y es que, hacía 2 años, casi los mismos comensales, habíamos compartido mismo escenario en similar fecha, cuándo yo celebraba sumar 36. Para entonces la siguiente generación era sólo un proyecto o incluso un sueño. Dos años después, el escenario tenía otro color.

Concluyendo… Aquel día, el Sol, envidioso, quiso asistir a la cita y bañó del luz un jardín al que no nos resistimos a salir. Los más ingenuos, con cierto desabrigo, lo que hoy nos lleva al riguroso consumo del paracetamol. Pero aquel día, en el porche, el tiempo se detuvo, y como tantas veces, volvimos a escribir nuestra propia historia. A compartir, a contarnos nuestras cosas, a reir, a olvidar todo lo que otras veces nos persigue.

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Y así fue, esta maravillosa foto, en las que por casi completa se echa de menos a los ausentes (Miky, Tito, Artur, Belé…), esta maravillosa foto, como decía, demuestra que no miento.

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Y el cumple siguó, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido (esta frase se la robo a Joaquín), y los más cazalleros acabaron tomando la última en el Carpe a esas horas en los que el día ya es el siguiente (y no diré nombres, que no me gusta delatar, aunque todos sabemos que Poli es una lider en estas lides a las que nunca falta Ire o Eto y Eva ;-))

Amigas, amigos. Muchas gracias por venir y llenar de vida mis días. Mi vida.

Como he dicho alguna vez, y sin temor a repetirme: Garcias por Ser.

Besos sinceros. Os quiero.

Gon

4 de noviembre de 2012: La despedida de la Casa de los Abuelos

Aquella mañana amaneció lluviosa en Madrid. Parecía como si desde arriba me estuviesen regalando el titular de la crónica de lo que aquella mañana iba a suceder: “No llovía, los Madroños lloraban”

Pero, muy lejos de lo que pensaba escribir hoy, aquella mañana fue distinta. Lo que pasó dentro de esa casa, me obligó a cambiar estas líneas. Les cuento con detalle:

Para que el que no sepa, aquella mañana quedamos los 5 primos en la casa de nuestros abuelos. Los 5 primos que habíamos compartido centenares de miles de historias desde pequeños.

Para el que no lo entienda, le diré que esa casa… nos unió de por vida.

Para el que no lo entienda le diré que aquella casa nos vio a todos a los pocos días de nacer, que ahí pasamos quizá los mejores días de nuestra infancia, que millones de recuerdos de nuestros días melancólicos van hacia alli… para el que no lo entienda, le diré que esa casa vio crecer a nuestros padres y tíos, que, como nosotros, llegaron allí de infantes.

Para el que no lo entienda le diré, que esa casa, durante muchos años… lo era todo.

Los Madroños son nuestras raíces, nuestras alegrías, anécdotas, fiestas, paellas, partidos, comuniones, allí aprendimos a andar, a montar en bici, a jugar, a pelear y defendernos, a nadar, allí aprendimos a ser, allí aprendimos a ser, juntos.

Allí nuestra infancia, allí nuestra adolescencia, compartida.

Para el que no lo entienda le diré… que es imposible de explicar.

Pero, que la verdad no me despiste, como les decía: Lo que pasó ese domingo, me hizo cambiar el guion. Yo presagiaba tristeza, lluvia y frio. Pero, lejos de mis predicciones y para mi sorpresa, todo acabó como había empezado, como había empezado hace más de 30 años.

Todo acabó con esas mismas risas, con esas mismas bromas… con esa escandalosa felicidad que nos hizo crecer juntos. Teníais que habernos visto!

Y en aquella foto faltaba gente, lo sé, pero que bonita era.

No creo que se me olvide nunca esa escena de los 5 primos bajando juntos por Matarrubia a casa de los abuelos, al más puro estilo de los 5 mosqueteros, andando… todos para uno.

Quizá no lo entiendan, pero habíamos pasado tantos veranos jugando a ser mosqueteros, bandidos, futbolistas o que se yo… y, míranos, ahí estábamos, con treinta y tantos e igual de unidos y felices que siempre, caminando al mismo paso, como soldados, pero sin más ejército y sin más guerra que la de caminar, juntos.

Y díganme… ¿Cómo se mejora lo inmejorable? Que alguien nos lo explique.

Y así fue, llenamos la mañana de fotos y de vídeos que querían retratar el momento, ese momento histórico, imágenes que querían cerrar esa puerta como la puerta merecía. Y es que, aquella puerta tan grande no se cerraba de cualquier manera.

Aquella hora que estuvimos dentro, los 5, juntos, no sé como, pero no dejamos entrar a la tristeza. Y a decir verdad, hacía tiempo que no me reía tanto, hacía tiempo que en una sola hora no se condensaba tanta alegría, tantas maravillosas anécdotas, bromas, recuerdos… vida.

Recorrimos cada rincón del jardín y la casa y de todos ellos salía una historia. Jamás había sido tan feliz por tener 4 maravillosos hermanos. Permitidme que pare unos segundos a respirar, lo necesito.

Ya.

Como decía, aquella mañana, causalmente, en casa de los abuelos, no llovía. Parecía como si los abuelos estuviesen ahí, con nosotros, viéndonos y le hubiesen cortado las lágrimas al cielo. Causalmente cuándo llegamos, salió el Sol.

Tras dar la vuelta al jardín viendo cada recoveco, cada zona dónde jugábamos, cada historia como si la estuviésemos volviendo a vivir, y tras entrar en la casa y ver habitación por habitación, salimos al jardín a tocar la tierra.

Porque eso fue aquella mañana: Tocar la tierra.

Javi había llevado unos botes vacíos, dónde, ya acompañados de las mujeres y de Leire y Jorgito, llenamos con un trozo de tierra, de nuestra tierra.

Y así fue, todo acabó como había empezado, con una imprudente alegría y así se celebró, comiendo todos en Luz Sierra, que aquella mañana no fue Luz Sierra, sino la Casa del Barón donde tantas veces fuimos a ver vacas o a coger pedos de lobo, que les voy a contar…

Hay cosas, que no se pueden explicar. Hay cosas, que o se sienten o no se sienten. Y aquella mañana, aunque sólo fuesen 5 personas en el mundo, lo sentimos.

Esta crónica está dedicada a esa casa, a la familia que nos unió y nos vio crecer y muy especialmente a los cinco primos, y a nuestros abuelos, Pilar y Gregorio.

07/07/2012: DISCURSO BODA KOKE Y CAROL

Cuándo me dijeron que iba a tener la oportunidad de hablar en su boda, en vuestra boda…

pensé en escribir las palabras más bonitas que pudiese,
para haceros saber todo lo que significáis para nosotros.

Como diría aquel… quería intentar componer  la canción más hermosa del mundo.

Pero…decidme, ¿cómo se explica el calor?
como se explica toda una vida a vuestro lado,
decidme, ¿cómo se explica el amor?

Entonces pensé mil formas de hacerlo, pero si únicamente estaba escrito por mi…
ninguna de ellas alcanzaría la dimensión que quería darle,
y de repente se me ocurrió.

Aquello que escribiese, para que pudiese transmitiros todo.
Todo lo que os queremos y todo lo que significáis para nosotros…
tenía que estar escrito… no sólo por mi…

sino por muchos de nosotros. Por vuestros propios amigos.

Y así fue. Le pedí a muchos de los que están hoy ahí sentados, que me dijesen 3 adjetivos sobre vosotros, que os definiesen, que sacasen de dentro… qué sois para ellos, para nosotros. Y así fue, reuní todos sus corazones y sus corazones os decían esto:

A ti Carol,
Que eres de las más monas,

Tierna, cariñosa, alegre, extraordinaria,
atrevida, koketa, luchadora, viva,
altruista, roquera, inocente, divertida,
comprometida, luz, tierra, necesaria.

Creer que el cielo en una sonrisa cabe,
dar la vida y el alma por quién sufre daño
¡esto es Carol! Quién la quiere, lo sabe.

A ti George,
De la jungla (ups)…

Que no hallas fuera del bien paz ni reposo
divertido, fiel, inteligente, activo,
de beso impar y largo aperitivo
solidario, cercano, sociable, generoso.

Del baúl de la amistad, tener la llave
soñar y estar despierto sin ser extraño,
¡esto es koke! Quien lo quiere, lo sabe.

Hoy,
cuándo todos caminan hacia el tener
cuándo todos caminan hacia el poseer
vosotros camináis hacia el dar
vosotros camináis hacia el SER.
Gracias por SER.

Y que el corazón no se pase de moda,
que los otoños os doren la piel,

Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

24 de Marzo de 2012: Mi 36 cumpleaños, ya te contaré

Como diría tu “bisa“, aquel sábado cumplí 7,2 lustros.

Si nos hubieses visto, menudo sábado pasamos, seguro que nos oías… nos juntamos unos 27 (contando contigo), hubo destacadas bajas, aunque pocas, sólo faltaron Poli, Titelen, Painva… Pero… tenías que habernos visto, te habría encantado.

Me tiré toda la semana pendiente del tiempo, mirando en el impredecible Accuweather que me iba bailando dándome un pronóstico distinto cada día. Pese a ello, ninguno acertó. Accuweather no sabía que yo arriba tengo mano, Accuweather no tiene ni idea de que quién yo me sé, me iba a tirar un cable. Y sin ningún disimulo, nos pusieron un cielo tan azul como vacío, pocos 24 de marzo recuerdo yo tan soleados. Podíais haber puesto alguna nube para disimular, se noto mucho vuestra ayuda. 😉

Tu madre, ES-PEC-TACULAR. Menudo regalazo. Al pie del cañón toda la semana, pensándolo, imaginándolo, cocinándolo, recogiendo, ya te contará ella con más detalles, pero sin ella habría sido imposible.

Y en este maravilloso escenario, regado de comida y bebida fueron llegando, poco a poco, haciéndose desear, pero allí estábamos, todos juntos otra vez. Con Pepe y Leire como el mayor y la menor de aquella pandilla de peterpanes juguetones que se resisten a envejecer.

Menudo regalazo me hicieron, flipé. Si les hubieses visto, estaban allí “todos” rodeandome, dandome la mano, negandose a perderse la cita, dandome abrazos interminables, queriéndose, queriéndonos. Menudo regalazo hijo, estoy deseando presentártelos, te van a encantar. Ah! por cierto y peazo videocámara, sin palabras.

Y como en las grandes tardes la el día acabó más caliente que frío, la risa y el llanto se mezclaban, abrazos y gritos y risas se sucedían, lo impredecible empezó a gobernar cada rincón de la casa, que maravilla de tarde hijo, tendrías que habernos visto. ¿Escuchaste a tu prima Leire? Se acercó a ti a hablarte, creo que te dijo que nos veía un poco majaras, me pareció oirte reir, bueno, no me meto enano, cosas vuestras.

Lo dicho, que llevo rato buscando Gracias para daroslas, pero no tengo tantas, os doy las que tengo a riesgo de quedarme sin ninguna. Gracias a los que pudisteis ir y a los que no, gracias a los que me ayudasteis, gracias a los que nos echasteis una capota a Ire y a mi, gracias a los que “eo”l día siguiente con ese “entrañable” dolor de cabeza pasajero os pusisteis a limpiar una casa que habría tenido muchas opciones a llevarse el premio a la más sucia, porque eso si, guapos somos un rato, pero guarros, también. Como te digo una co, te digo la o. Gracias por la pimienta, por hacerme reir y llorar, por veros, por notaros, por sentiros, me encanta veros reir, estar.

Dejadme cerrar esta crónica dandoos un abrazo a cada uno de vosotros mientras pienso que es el último. No entiendo otra forma de dar abrazos.

Y a ti, enano, te veo en 6 semanas y te cuento, estoy deseando darte un beso y contarte millones de cosas!!!

Os quiero
Gon

29 de abril de 2011.  La despedida de Javi Madridista.

Aquel viernes, nadie nos robó el mes de abril. Aquel viernes, 10 amigos pusimos destino Sevilla. O al menos eso pensó el protagonista de esta novela, cuándo un astuto “Lucho” en un bar de paso (sin aves) hizo creer al novio que aquel sería nuestro destino, pese a que un gran Estéfano se encargase de matar 2 pájaros de un tiro en una soberbia frase de pocas palabras donde casi reventará que Gómez nos esperaba en Córdoba. 😉

Pero, ya de noche, era una Córdoba llorona la que nos esperaba, quizá consciente de que ese maravilloso fin de semana ninguno de los presentes visitaría su mezquita. Y es que quizá Córdoba lloraba, porque sabía que aquellos últimos días de abril, aquellos soldados liderados por un radiante Javi harían sombra a su eterno Sol.

Aquella noche duró más de un día y aquel día fueron 2, con lo que tras encontrar esos apartamentos que jugaban al escondite, fuimos a la reconocida Casa Pepe cordobesa, a inaugurar oficialmente aquel evento que quedará en nuestra retina por largos años. Y así, como si nada, casi sin darnos cuenta, empezamos a escribir en negrita en nuestro diario. Alli, en un restaurante de Córdoba, sentados en corro, sin besos ni porros, pero con una eterna sonrisa dibujada en la cara, Javi se puso en pie.

Y como hubiese hecho un sabio, comenzó un improvisado discurso poniendo las medallas a aquellos que las que, con razón, las merecían. A un Fer, que luchó contra viento y marea por no faltar a la cita, a un Miky, que igualmente hizo lo posible por asistir y venció. A un Charlie que asumió sus galones y organizó un evento casi en solitario. A un creativo David que puso el arte en aquellas camisetas, a Luisito y Charlie por sus coches, a Gon por acudir pese a sus irrenunciables compromisos, etc.

Aquella noche acabó de día, entre copas, risas y excesos, pero, ¿como van a caber tantos besos en esta canción?. Aquella noche, Luisito y Gon pusieron rumbo al cielo y haciendo de la generosidad un arte, bajaron a traernos entre 19 y 500 bromas, a la bella carcajada de la mano.

A la mañana siguiente, las persianas corrigieron la aurora y el desayuno, a la hora de comer, fue en una de las cruces cordobesas, en preciosos patios del sur y así, dando tumbos de bar en bar, con Javi, vestido con la elástica madridista a la que admira, despedimos, con más pena que alegria a 2 de nuestros camaradas, Fer y Estéfano.

Pero el envite no quería acabar y junto a la mezquita acabamos tomando-la, para cerrar aquel precioso sábado, cenando, sin un Miky resacoso, en la recomendable Taberna Juramento, donde no faltó ni Chamizo y sus maravillosas anécdotas matemáticas que Javi se encargó de rescatar “si, y a la septima tiro de espaldas”

Y de ahí al Soho, un bar muy trendy de la provincia andaluza, donde hablamos de lo divino y humano, y así, poco a poco, aquella noche cerró sus ojos. Y así, poco, llegó la mañana siguiente, donde desayunamos rico salmorejo cordobés en el patio sito junto nuestra alcoba.

Y así acaba la foto de este precisoso recuerdo, una foto de 10 amigos encantados de haberse conocido en una Córdoba sin mezquita, donde nos sobraron los motivos.

Gracias Javi. Gracias chicos.
Gon

27 de abril de 2011.  Mi primer Madrid Barsa en el Bernabeu.

El resultado ya lo conocen y algunos, lo que significa asistir a esta gran cita, también, mucho no. Permítanme que les cuente, cómo se vive desde las horas previas un evento de estas características.

Todo empezó hace unos meses, cuando Charlieo asistieron a un Boca-River al otro lado del Atlántico. Entonces pensé, que bonito debe ser, que el día que la muerte venga a saludarte, poder decirla que en tu debe, cuentas, entre millones de cosas, haber asistido a un Boca-River. Y mientras lo pensaba, caí en la cuenta, de que mis ojos nunca habían visto un Madrid-Barsa desde el coliseo.

Dicho y hecho, Juancho movió sus hilos y… por fin, llegó ese grandísimo día. Ayer, algunos de ustedes se levantaron perezosos, de su cama, como si fuese un día más. Yo no.

Ayer, como un niño, llegué a casa, ayer como un niño, me vestí para la ocasión, ayer como un niño, preparé los bocatas, y toda la artillería (catalejo, gafas, transistor, cámara de fotos…) ayer, como un niño, esperé a Juancho a que me viniese a recoger en su caballo y escudo en mano, fuimos al coliseo.

Allí nos esperaba toda la escudería, la artillería y la caballería. Todos vestidos del mismo color, todos con la misma ilusión, todos en el mismo camino. Allí, como ya sucediera nunca en la vida, retratamos ese gran momento que íbamos a vivir. Seríamos 2 mosqueteros en un gran partido de Champions entre Madrid y Barsa.

Llegamos a la butaca, desde la que casi se podía oler el sudor frio de Iker. El Coliseo de Roma en sus épocas más gloriosas, estaba más vacío. Y sonó.

A mis 35 abriles, escuché, a 30.000 decibelios y la piel de la gallina, la melodía de la Champios. Nos miramos a la cara. Allí sentados, había 2 niños, 2 niños de 12 años, emocionados, encantados, conscientes de que ese día, como gladiadores que eran, podían tocar el cielo o morir en la batalla, y comenzó el partido.

El Madrid, vestía de estratega el Barsa de mago. El Madrid regalaba el cuero, el Barsa la pedía. A los 10 minutos del choque, el coliseo empezó a aceptar la estrategia. Empezó a asumir, no sin tristeza, que aquel majestuoso equipo, que ha vestido como nadie los paños de la Gloria, debía afrontar la cita con la misma estrategía que lo hace un segunda B.

Y es que el largo y magnífico trabajo de un Barsa que lleva haciendo bien los deberes mucho tiempo, quizá no dejaba otra escapatoria. Lo aceptamos, No nos gusta, pero el fin era tan grande y tan bonito, que asumimos que los medios para llegar a él no fuesen dignos de nuestra altura.

Y así pasaron los minutos, un Madrid encerrado y estático, frente a un Barsa que tocaba sin varita. Pero cuándo sobran los Oziles y faltan Pepes, la cuerda floja es muy floja, y así, llegó el momento del que todos hablan. Llegó lo que no era ni Madrid, ni Barsa.

A falta de 35 minutos salió un expontáneo al que nadie había invitado, llegó la duda. El sexteto arbitral dejo, como cienes y cienes de veces, al Madrid sin coraza. Y cuando un gladiador se juega la vida en el albero y los jueces, con el silbato empapado por la sospecha, le dejan sin coraza, el gladiador, señores, no lo duden, saldrá herido.

Y así fue, un gran Lionel, consciente de que delante tenía a un mal Albiol, llamó a su puerta, este le abrió. Y, el argentino, ya dentro, elegante y cortés, se tomó 2 vinos.

Pena que hoy se hable del invitado, de la duda, de la sospecha a la que yo quería negarme, y de la que no querría hablar, pero la negra sombra del Villarato hoy luce con más fuerza. 

A mis 35 abriles, salí sin matarile,
umbrío por la pena, furioso, áspero, esquivo,
desalentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
insatisfecho, ofendido,
receloso:

creí que el cielo en un infierno cabe;
dí la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe. 

2011-04-09 Casa Rural el Reloj. Salobralejo. Ávila. 

Incluso en estos tiempos, de poder reir con los amigos…

Pasa pocas veces al año, pero los años no impiden que siga pasando. Cuándo algunos de nosotros ya miramos más de cerca la cuarta década que la tercera (otros muchos andan lejos), todavía nos quedan escapadas, ratos, pequeños gigantes fines de semana, donde nos juntamos, donde convivimos, donde vivimos.

La cita vino sóla y bajo demanda. La necesidad de escaparnos juntos, como adolescentes que quieren exprimir el Sol, cada vez era más feroz. Y ese viernes de un abril no robado, pusimos rumbo a ese pueblo perdido de la mano de Dios. La cita se presentaba con más contras que pros, porque hubo irremediables bajas de última hora, a las que echamos de menos. Pero aquel fin de semana el Sol jugaba de nuestro lado. Aquel fin de semana los nervios se irían, la risa no.

Al llegar a la Casa, una risa nerviosa acompañaba a nuestros ojos que, algo perplejos, se encontraron algo que no esperaban. Dos años atrás, era el lujo el que sorprendía en otra casa rural que resultaba arquitectónicamente inmejorable. Ese viernes no. Un jardín, como mucho, discreto, y unas habitaciones tan rusticas como mejorables invitaban a esa risa nerviosa de la que hablaba a salir.

Y es que llevaba yo demasiado tiempo sin reirme tanto. Quizá nunca llegue a hacerlo tanto como Telma y Shelma, pero aquel finde, todos nos acercamos. Y es que adolecería el lugar de muchas cosas, y el evento de otras tantas, pero no de anécdotas, de risas, de momentos. Como aquel en el que a la luz de la ausente Luna, Charlie, Donyi y yo salimos por ese pueblo donde pasaba la bala de paja, a buscar pizca sal por moradas vacías. Donde asustadizos por la presencia de un perro poco fiero, dimos con unos lugareños a los que un presente no podía mediar palabra, debido a que la risa entrecortaba mis palabras. Y cómo no, sería el gran Don José el que me salvaría de ese rato, ante amabilísimas personas.

El viernes se cerró a altas horas, como procedía, en encendidos, extensos y preciosos debates, sobre historia, optimismo y vida. Y así llegó el sábado, un desfile de zombies que se iban levantando a la estela de Tito que, madrugador daba largos paseos por aquel tierno pueblo maloliente.

El sábado, tras bailes al Sol en el jardín, llegó el octavo de caballería al olor del cochinillo que no se hizo esperar. Con Mila, Ale, Carol y Jcho, ya podíamos empezar el gran banquete. Tres hermosos cochinillos poblaban aquellas grandes mesas. Pero para cuándo íbamos a incar el diente, Miky puso el toque de humor, que tuvo más de toque que de humor, ya que tratando de pasar por una puerta donde sólo un buen Allende caminaba sin miedo y holgura, chocó su privilegiada cabeza contra la testa. Aquellos segúndos fueron eternos, los pies del herido parecían querer tocar el cielo a cámara lenta, mientras su cabeza, caía hacia atrás atolondrada y alevosa. Los comensales perplejos, vacilaban entre el socorro y la risa. Al ver a la víctima en buen estado, perdió el socorro.

Y la tarde pasó, como pasan aquellas cosas que no tienen mucho sentido, unos paseaban, otros jugaban pelota, o animaban a un Madrid de baloncesto que dobló a los azulgranas en un bello envite… Y así, como si nada, como si no tuviese la mayor importancia, volvimos a firmar en nuestro libro de la amistad, de nuestra vida comprartida, de nuestros recuerdos comunes, de nuestra pequeña intrahistoria feliz en este mundo fiero, una página más, llena de esas pequeñas cosas que no valen nada y que lo son todo.

Pero ese fin de semana no quería acabar nunca, y tras despedir a los que se fueron con el Sol (los 4 mosqueteros que habían venido a vernos y la bella pareja de las “Es” Eto y Eva) volvimos a compratir mesa, a fregar platos o servir el vino. Porque esos días, cualquier acto cotidiano, intrascendente o fugaz, se salpica de ampliar risas, esos días, es importante lo vanal y evento lo cotidiano. Aquella cena del sábado, donde sentados estábamos sólo algunos, pero en el discurso y la palabra todos. En aquella cena, el recuerdo y las anécdotas hacía aparecer, poco a poco a todos los ausentes. Aquella improvisada de macarrón y pizza, la risa regó denuevo los desolados vasos de los que bebimos.

Los cuerpos iban pesando y aquel sábado tras la obligada copa, cerramos pronto el chiringo, para que en un domingo turístico, acabásemos en la preciosa ciudad de Ávila, bebiendo vino y comiendo mejorables chuletones que acabaron en una terraza, Sol en nuca, tomando un grato café al abrigo de ese maravilloso clima que a la llegada al pueblo avulense quiso gastarnos una broma.

Y así, como pasan las cosas que no tienen mucho sentido, pasamos un maravilloso fin de semana que seguro será diana de nuestras, ya millones nostalgias. Porque hoy, le seguimos ganando la batalla al tiempo. Porque las primaveras no consiguen separarnos, porque la vida nos empuja, porque los días nos acercan, porque alimentamos el cariño con el roce. Porque siempre nos queremos ver, porque a esta frase le sobra el verbo ver.

Por ustedes. Lo pasé de fábula, como siempre a su lado.

Gracias
Gon

Discurso escrito y leído por Poli en nuestra boda (Irene y Gonzalo) el 16 de Julio en Garganta de los Montes

Buenas tardes a todos.

Queridos Irene y Gonzalo, Gon e Ire!!

Hoy, es un día muy especial para todos los que estamos aquí.

Un día que quedará en el recuerdo  y en la memoria de todos.

Hoy, después de diez años, se dice pronto, hacéis mucho más firme vuestro compromiso, tenéis un gesto más de amor entre vosotros.

Un amor lleno de generosidad, de entrega y de intercambio.

Hoy, en este mismo instante, cada uno de los que estamos aquí, miramos en los recuerdos de nuestra alma.

Todos, echamos la vista atrás y pensamos en los momentos que hemos pasado junto a vosotros.

Y son muchos!

Hoy, los que estamos acompañándoos y celebrando este gran momento, quizás el más importante de vuestra vida, hasta ahora, nos acordamos de Los Molinos, donde os conocisteis en unas fiestas y os enamorasteis, donde tantas vivencias hemos compartido juntos: fiestas, barbacoas, tirones de pelo con calva incluida, encierros, conciertos, peñas, juegos, excursiones, videoclips y hasta películas.

Hoy, tenemos presente los que hemos estado a vuestro lado durante este tiempo, el ejemplo que hemos tenido en vosotros. Fuisteis los primeros y muy jóvenes!!

Hemos sido testigos y protagonistas, de la evolución de vuestro amor, y hemos aprendido de vuestro respeto, confianza, amistad, complicidad, de las veces que habéis cedido uno en favor del otro, de vuestras discusiones, de vuestras risas, de vuestro afán aventurero, admiración mutua, de vuestros sueños y de vuestras ilusiones.

Un amor,  en el que sobresale como os habéis acompañado y ayudado en el camino.

Un amor puro, en el que siempre habéis deseado la felicidad del otro.

¿Quien no se acuerda cuando Gon hizo miles de Kilómetros para ver a Ire en su aventura australiana, y como Ire ha apoyado a Gon en cada proyecto que ha tenido, videoclips, cortos, la empresa?

Hoy, nos acordamos de las etapas que hemos ido cerrando y las nuevas que se han iniciado en vuestras vidas.

Hoy compartimos todos una aventura más, porque no somos simples amigos, somos una familia.

Irene y Gonzalo ,durante este tiempo no sólo habéis construido una relación entre vosotros, sino que paralelamente a vuestro amor, habéis construido una gran familia, la de los que estamos hoy aquí. Y eso es lo que quiero poner hoy en valor.

Las puertas de vuestra casa siempre han estado abiertas a todos, para debates, despedir los años y recibir los nuevos, juegos, películas, ver partidos de fútbol o Premios Goya, de charlas tras que te charlas, copas en las que incluso os habéis ido a dormir y nos hemos quedado el resto tras escuchar… “no pasa nada estáis en vuestra casa”.

Habéis unido durante estos años a vuestros amigos y habéis conseguido algo maravilloso. No sé si sois conscientes del pilar que sois para todos nosotros. Gon diría un combinado de “te lo digo, lo sabía, estamos por encima de las ideologías” o Irene “me aburre esta conversación saca otro tema”.

Pero no me equivoco, si os digo, que los que estamos aquí, sólo tenemos palabras de agradecimiento a todo este tiempo. Palabras de gratitud a vuestra amabilidad, disponibilidad en cualquier momento, bondad, generosidad, pero sobre todo a vuestra amistad, porque como dijo Cicerón “La amistad no es otra cosa, que la concordia total de pareceres sobre todas las cosas divinas y humanas, sumada a la benevolencia y el afecto. Y no creo que, exceptuada la sabiduría, los dioses hayan hecho al hombre un regalo mejor”.

Irene y Gonzalo, solo un amor verdadero es capaz de construir relaciones de afecto a su alrededor. Y vosotros lo habéis hecho, porque no aman y no son amados, aquellos que quieren ocultar o esconder sus sentimientos y vosotros habéis hecho todo lo contrario. Vienen a la memoria miles de gestos, miradas de complicidad, un constante ¿Dónde está Ire? O “yo me quiero ir con mi marido”.

Hoy, ahora en esta nueva aventura, que estará llena de sorpresas y de nuevas personas que se irán incorporando, deseamos que  Mila y Juancho pronto nos den un mochuelo, lo más importante, es que vuestro amor siga manteniendo los lazos de amistad que nos unen a todos.

Os deseo como dijo un amigo vuestro, que vuestras noches sean siempre noches de boda.

Que seáis muy felices, sabéis que os queremos.

Discurso que nos leyó a Ire y a mi Juancho en la boda (escrito por Charlie y retocado por Juancho)

Bueno, primero de todo decir que es un verdadero lujo para mí y un auténtico honor el poder dedicaros unas palabras en un día tan importante, no sólo para vosotros sino también para todos nosotros.

Lo que quiero contaros es simplemente lo que todos los que estamos aquí sentimos por vosotros y que como ya sabéis es lo mucho que os queremos, mucho, y empezar a adentrarnos en lo que seguro va a ser uno de los fines de semana inolvidables en nuestras vidas.

Porque, en el proceso vital, en la vida vamos, (…pausa para risas…)  hay gente que pasa y entretiene, hay gente que hace reir, otra gente deja huella, y cierta gente, este grupo ya es más reducido, no quieres que deje huella sino que quieres que se queden ahí para toda la vida. A ese pequeño grupo pertenecéis vosotros. Sin querer y así como si nada os hacéis IMPRESCINDIBLES en nuestras vidas y como diría un amigo “sois en pasado reyes de nuestras nostalgias, en presente nuestro día a día y en futuro (no teme adelantes Gon…) nuestros planes”, estáis en nuestros mejores momentos y recuerdos y también en los malos, porqué estáis ahí siempre que se os necesita, fieles, sin necesidad de que se os llame y sin pedir nada a cambio.

Ire, mujer de gran nobleza, melliza, pura y leal, sincera, con ella o contra ella, impenetrable a veces, con una capacidad para sorprender abrumadora, desde la Ire más dura a la Ire más dulce y adorable. Deseosa siempre de regalitos nuevos hasta el punto de pedir lo que se compra envuelto para abrirlo al llegar a casa con esa ilusión… muy casera, nocturna, de sueño profundo, decidida, atrevida, con un característico timbre de voz que hace que en sus enfados nos entre la risa, con un pelazo que es una maravilla, dicharachera, ama a los suyos con fuerza y los suyos, todos nosotros, sentimos una grandísima debilidad hacia ti, la niña de nuestros ojos.

Gon, pura casta y gran destreza, sensible, autoexigente, locuaz (para los de la logse: que habla bien vamos) grandísimo sentido del humor, mediocampista ofensivo aguilucho, primogénito de poderosa fuerza de voluntad, de los que compran antes los juegos que la consola, emprendedor, base-escolta, casi bilingüe aunque no muy meticuloso, de fuertes convicciones y poderosos valores, amante de la mayonesa, defiende a los suyos por encima de los partidos y disfruta sobremanera de los debates religioso-político-deportivos, ve benditos los problemas cotidianos, Sabinero de pro, le gusta que las vestiduras de la gente no se rasguen fácilmente, con una carcajada tan sincera como sonora y generoso, muy muy generoso.

Hacéis una pareja perfecta si existe la perfección, acogéis a todo el mundo en vuestro seno haciéndonos sentir como si fuese nuestro también, adoráis el cine pese a que no os gusten muchas películas, o mejor dicho, si que os gustan pero ninguna pasa del 6,73, deseándonos siempre “mucha muy buena suerte” para todo y eso es lo que os deseamos nosotros para cualquier cosa que emprendáis,  sois LAPAREJA.

Solo os deseamos que sigáis siendo así, como sois, maravillosos y que por favor sigáis compartiendo todos estos momentos con nosotros que nos ayudan a ser más felices,  y nos hacen admiraros y aprender, aprender y aprender que la vida es más bonita si la vivimos de esta manera, como vosotros lo hacéis, al máximo. Y recordad siempre que todas las noches son noches de boda y que todas las lunas son lunas de miel POR VOSOTROS.

Discurso escrito por mi y que leí a Juancho y Mila en su boda.

Esto no es un discurso. Esto no es una lectura en una boda, yo no soy un amigo que se sube a decir “unas simples palabras” a lo novios. Cualquier otro día quizá, hoy no.

Que nadie se confunda, esto es lo que llevamos dentro, lo que sentimos, esto, somos nosotros mismos. Hoy, seré yo quién canalice lo que mucha de la gente que está ahí sentada siente por vosotros. Hoy, trasladaré lo que hay en el corazón, a la boca. Y la distancia entre el corazón y la boca… es bastante corta con lo que espero que no sea muy difícil… Así que antes de nada, disculpadme, antes de nada perdonad por la franqueza.

Franqueza para hablar de ellos, de vosotros.

Franqueza para hablar de ti Mila, de mi mejor amiga, de la melliza de mi melliza, para hablar de esa maravillosa niña que llevas dentro y que ojala no pierdas nunca, para hablar de la calidad y fuerza de tus sentimientos hacia tus amigos, para hablar de tu extraordinaria belleza, la que pueden ver los ojos y la que no, para hablar de esa incansable soñadora a corto plazo que mira a los ojos y ve por dentro, que pisa cerca y llega lejos, franqueza para  hablar de tu inagotable vitalidad, de tu iniciativa, de tu maravillosa forma de guiñar, que nos encanta, de tu indudable capacidad de liderazgo, de tu forma de entender la vida, de tu indiscutible carisma…

Franqueza para hablar de ti, Juancho, de mi mejor amigo, de mi hermano, franqueza para hablar de tu sentido de la fidelidad, de tu inteligencia, de que  tienes un sentido del humor como pocos he conocido, de que quieras o no, eres el alma de la fiesta, para hablar de tus autocaños… ups, esto… esto no, para hablar de tu increíble capacidad de aprendizaje, de tu diplomacia, de tu valentía, de que posees una memoria que provoca insanas envidias, de que haces de la educación un arte y del respeto un camino, franqueza para hablar de ese inmejorable ejemplo que eres, para todos…

Pero si me limitase a una descripción de vuestras innumerables virtudes, de largo, me quedaría corto. No os habría dicho lo que tenemos dentro. No os habría transmitido lo que muchos de los que estamos hoy aquí, sentimos.

Si antes de nacer a muchos de nosotros nos hubiesen dicho que diseñásemos nuestra propia vida, si desde el cielo nos hubiesen dicho, ¡a ver, elige tu vida, diséñatela desde aquí!

Yo personalmente, quizá no me habría atrevido a ponerme al lado a un amigo al que conociese casi antes que a mi mismo, no me habría atrevido a pedirle al cielo que un día me mandase el mejor de los regalos, ese maravilloso regalo que es tener en casa una princesa de nombre Irene, con el corazón y los ojos de su mismo color, una princesa que además, tuviese una hermana que acabase siendo también la mía, nunca habría soñado ser parte de esos 3 capricornios mosqueteros, que son mi vida, que sois mi vida. No sé… quizá me hubiese parecido demasiado pretencioso, muy posiblemente no me habría atrevido a decidir que esos 2 hermanos míos un día se enamorasen y que nos regalasen poder disfrutar toda la vida de los 2, juntos.

Con seguridad hubiese pensado que alguien nos pararía los pies si además hubiese pedido que un día se casasen, que un día yo estuviese aquí subido, pudiéndoles decir todo lo que significan para mi, para nosotros, pudiendo decirles que les  adoramos, que les queremos con alevosía, con imprudencia. Estoy seguro que hubiese pensado que alguien me impediría coger mi mejor sueño y bajarlo a la Tierra, seguro que, como los niños prudentes, yo, no me hubiese atrevido.

Hoy, señores, no se casa Juancho con Mila, hoy no se casa Mila con Juancho. Si ellos no estuviesen, si ellos faltasen, nuestro corazón se deterioraría. Nuestro propio cuerpo, físicamente, no sería el mismo. Nuestra vida, nuestro pasado, nuestras fotos, nuestros recuerdos, nuestras nostalgias… nosotros mismos no seríamos la misma persona. Físicamente Juancho es parte nuestra, físicamente Mila, es parte de nuestro cuerpo, irremediablemente son nosotros mismos. Hoy una parte nuestra también está ahí subida, una parte de Ire, de Arancha de Jose Luis, de MariMili y Juan, de Charlie, de Rocío y Mery, de Gonzalo, de mis propios padres… de todos. Hoy muchos de nosotros estamos ahí subidos, hoy muchos de nosotros somos un poco más felices. Esto no es solo cosa vuestra.

Mila. Juancho. Para acabar solo quiero repetiros y repetiros y repetiros lo que os he dicho tantas veces, lo que os diré toda la vida a riesgo de que os canséis de oírlo. Que os adoramos, que os doy las gracias, que os damos las gracias por estar, gracias por dar los abrazos así, como si fuesen el último, por esas interminables conversaciones que nos hacen sentir vivos, gracias por abrirnos el corazón de esa manera, contando lo inconfesable, gracias por usar nuestros hombros para reír, para llorar, gracias por bailar así, como os da la gana, gracias por echarnos de menos, por no iros nunca, por volver…

Gracias por todo lo que nos habéis dado, y más aún, por todo lo que nos queda, gracias por ser nuestros, gracias por Ser.

Y que ningún juez, declare nuestra inocencia,
porque, en esta vida a largo plazo,
buscaremos solamente la sentencia
a cadena perpetua, de vuestro abrazo.

Lectura Mery a Juancho y Mila en su boda (escrita por mi):

A la centésima parte de vuestra hermosura,
a que recibimos más de lo que damos
a vuestra bendita locura,
a lo que juntos soñamos.

A vuestra piel por debajo,
al beso que se avecina,
a que conocéis el atajo
para quitarnos la espina.

A esos viajes que hicimos,
a todo lo que nos queda,
al día que no dijimos
el “sálvese quién pueda”.

A vuestras piadosas verdades,
a vuestra risa nerviosa,
a las mil curiosidades
que se vuelven hermosas.

A que cada día
sois un regalo,
A ese largo intervalo
de vuestra alegría.

A mis amigos sin coraza
a esos que nos perdonan,
que te besan y abrazan;
que no te abandonan.

Al los besos de más
los días que no nos vemos,
a que nunca jamás
os echemos de menos.

A que empezamos de nuevo
cuando hemos perdido,
A veros enteros
tomando partido.

A vuestro cuento de hadas
a ese corazón, que enamora
a las confesas milagradas
que nos acaloran.

A quedarnos pegados
una noche cualquiera
a seguir enamorados
de la misma manera.

A vuestras confesiones,
Al todos o ninguno,
A nuestro amor sin condiciones.
al todos para uno.

A nuestro amor sin condiciones.
al todos para uno.

Discurso de la boda de Javi y Sandra (escrito y leído por mi).

Que se yo,
Será porque os hemos visto crecer,
Será por ser hijos de chulapos,
será por estar tan guapos,
será por el atardecer…

Será por eso, si, por eso será.

Será porque hacéis de cada amigo un hermano,
será porque convertís en arte los detalles,
será porque no se han inventado las calles
donde no os veamos de la mano.

Será por eso, si, por eso será.

Será por vuestra infatigable alegría,
será por pintar las contras de pros
porque un abrazo vuestro son dos
será por vuestra osadía.

Será porque juntos hemos crecido
será por lo que juntos hemos pasado
será porque la vida pierde sentido
sin vosotros a nuestro lado.

Será por eso, si, por eso será,

Será por la próxima sonrisa,
o por el beso que devolvéis
será por esa tristeza omisa
será porque lo merecéis.

Será por esa mirada elocuente,
o porque veis la cara en la moneda,
Será por aquella noche a la mañana siguiente,
Será por el presente que nos queda.

Será por eso, si, por eso será,

Será porque a cualquiera volvéis absorto
al recibir más de lo que damos
Será porque si digo que os adoramos
De largo, me quedo corto.

Será por ser la pareja de moda,
será para que los otoños os doren la piel,
será para que cada noche sea noche de bodas,
para que no se ponga la luna de miel.

Será por lo que sea, pero será juntos. Será cuando sea, pero será siempre.

Será por eso, si, por eso será.

Enero 2010.  Vendimos nuestra casita de Francisco Navacerrada.

Esta semana, como ya sucediera nunca en la vida, Ire y yo decimos adios a la casa que nos vio nacer, a esa primera casa que juntó a aquella pareja que nació hace poco mas de 2 lustros. Ese viernes 22 de enero, que llega ya en pocas horas, nos vera desprendernos de lo que han sido mas que paredes y un tencho, nuestro único primer hogar.

Luego vendrán mas, seguro, pero nunca serán nuestra primera casita, nunca serán nuestra primera ilusión, nuestro primer notario al que acudiamos con una casi infantil inocencia. Y las próximas serán mejores, serán mas grandes y mas bonitas, pero nunca serán la primera. Nunca serán esa primera casa que junto en mil noches a cien mil amigos, donde nos tomamos nuestra primeras uvas con nuestra otra familia, donde reimos, donde lloramos, nunca podrán ser esa maravillosa casa de dos grandes ojazos que miraban al sur, esa casa donde arremolinados vimos cientos

Junio 2010.  Compramos nuestra casaza de Vallehermoso.

Esta semana, como ya sucediera nunca en la vida, Ire y yo decimos hola a la casa que nos verá crecer. Ayer 1 de junio una princesa en vacaciones hizo todas las maletas. Ayer martes, esa princesa y yo pusimos la última piedra de nuestra interminable mudanza, que entre vasilenianas obras y otras cosas ha durado casi 3 meses.

Hoy esa princesa está disfrutando en la española costa ibicenca de un merecidísimo sol y yo que no quiero ser menos, me voy con juanchito, con quien dormí ayer, a tierras levantinas, a ver si Denia nos dora un poco esta piel a la que con demasiada frecuencia la riega la luz de fluorescentes y pantallas de ordenador.

Junio de 2010 será el mes que nos unirá, a mi princesa y a mi en esa preciosísima casa de Vallehermoso que hemos decorado a la carta, esa donde hemos elegido cada color, cada puerta, cada foco, esa que pagaremos con el sudor de nuestra frente, esa casa en la que nos reiremos, en la que discutiremos, en la que veremos correr y soñar a nuestros, ahora ausentes hijos, esa, en la que nos querremos con la mayor de las locuras.

17-20 Junio 2010.  La Crónica: Despedida Gon.

Por vuestra sorprendente naturalidad, no debéis tener ni puta idea.

¿Sabéis que sólo un 0,0001 por ciento de la humanidad ha recibido ese maravilloso homenaje que me habéis dado?. ¿Sabéis lo privilegiado que me siento? ¿lo sabéis? No creo que os acerquéis a la mitad.

Ayer, fui incapaz.

Ayer las continuas emociones con las que era felizmente bombardeado mi corazón, no dejaron hablar a mi boca. Quiero decirles hoy, lo que mis lágrimas les contaron ayer.

De las doscientasmil cosas que quiero deciros me saldría sólo una. Me saldría hacer una crónica repitiendo un millón de veces la palabra GRACIAS. Así, quizá os llegase la mitad de la mitad de un trozo de lo que siento. Dejad que me redima. Dejad que por lo menos lo escriba unas cuantas: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Ese puto fin de semana de Londres quedara como un jodido tatuaje sellado en mi piel DE POR VIDA, sellado en el puto centro de mi corazón, ya no hay marcha atrás, me lo habéis grapado a fuego. Me habéis tocado.

Creedme, ME HABÉIS DEJADO TOCADO.

Y perdonad la sinceridad de lo que digo, pero es que decir menos, es mentir.

Gracias por los largos meses más un fin de semana que me habéis dedicado, gracias por cada minuto, cada segundo que habéis pensado en mi, en mi despedida, por cada texto que habéis escrito, cada email que sé que han sido cientos, por cada segundo de video que habéis montado (que estoy deseaaaando verlo), cada conversación que habéis sufrido para que no se os escape nada, gracias por lo que he visto y lo que no, gracias por ese continuo abrazo que recibo, gracias por absolutamente TODO.

Lo repito por si alguno lo ha leído del tirón sin reparar: Gracias por ese continuo abrazo que recibo, gracias por ABSOLUTAMENTE TODO.

Porque no lo entiendo.

Porque de tanto que recibo dejo de merecerlo. Porque no sé porqué. Porque es el mayor homenaje que recibiré en mi vida. Porque no conozco mejor regalo. Porque solo puedo miraros hacia arriba. Porque me habéis descolocado. Nunca he sabido cuál es la altura de betún, pero ahí ha quedado lo que yo esperaba, lo que merecía.

Porque sois mi FAMILIA. Porque os pertenezco y sois míos.

Y ahora, cerrare esta crónica, pero seguiré  con esa estupida mirada perdida, seguiré dandole vueltas sin encontrar respuestas, descolocado, creedme o no, pero me habéis dejado absolutamente en bragas… no lo entiendo, no lo entiendo, no lo entiendo.

Y dejo ya de escribir ya, porque estoy currando y estoy a punto de volver a montar un lamentable espectáculo.

Gracias. Os quiero con alevosía.
Gon.

17-20 Junio 2010.  El diario: Despedida Gon.

Permítanme que a modo de recuerdo, de diario, de video narrado, repase lo mejor y lo peor, lo humano y lo divino, permítanme recordar, permítanme revivir.

Y no habíamos empezado, y quedaba todo por llegar, pero ya tal llegué al aeropuerto flipé.

Para empezar, una improvisada historia me dio la vuelta y me hizo creer que lo que no era. Cualquier otro día hubiese pensado que un largo camino con ojos vendados en un taxi, sólo podía conducirme a ese aeropuerto que me iba hacer volar a que se yo donde, pero esa kokiana historia con tintes televisivos (me dijeron que tenia que llegar a Sol sin dinero desde un pueblo perdido de Dios), le dio la vuelta a mi cabeza, que sin poder ver, miraba para otro lado.

A la de 3 ojos abiertos, a la de 3 MI GENTE, ondeando gigantescas banderas y vestidos con esa roja que tantas alegrías nos ha dado en foraneos paises. ¡¡¡CIELO SANTO!!! Excalamaba mi corazón mientras se paralizaba mi boca. Aquella imagen la tengo paralizada en la retina como la más bella de las fotos, con mis amigos luciendo una amplia sonrisa. Que bonito por Dios! Dicho sea de pa, esas enormes banderas goliatescas mostraban un futurista logo (como dicen algunos) de una profesionalidad inimitable. Huelga decir que esas camisetas de despedida que años atrás olian simplemente a divertidas, se había profesionalizado. La despedida comenzaba con esa preciosa estampa de mis amigos ondeando unas banderas en mi cara, escupiéndome toda esa amistad a la cara. De esa, salí airoso.

Camino del check in, tras la grata llamada de Gonzalito y mientras abrazaba a un a un recién llegado y elegante Javi, conseguí perder la maleta y animar así lo que ya estaba animado. Aviso temprano de lo que podía pasar. Y como no podía ser de otra manera, rondito, aeropuerto ye en pocas horas, Londres nos oyó llegar. Si, nos oyó.

El viernes amaneció como amanecen todos los días en Londres, donde nunca hace del todo malo ni del todo bueno, donde el sol quiere y no puede. Tras coger fuerzas en el salón de un Hostel decorado con banderas con mi fea cara y donde hasta el mayor de los desconocidos se dirigia a mi como “Gordalvo”, fuimos a dejar que la preciosa Londres nos viese. En este viaje no era ella la protagonista, lo era España. Un paseo por la inigualable abadia, nos llevó a un bareto de Picadilly regentado por un italiano que al vernos desconocía lo que iba a pasar. La mesa se empezó a llenar de pintas, y el extenso grupo de españoles empezó a dividirse en ángeles y demonios. Los primeros callaban y los segundos pedían chupitos al un waiter que se animaba. El Doctor se iba dejando paso a Mr Hide, al cuarto chupito no había marcha atrás, exceso de excesosos, exceso de risas, y Londres se salpicaba de vida. El corazón quitaba tiempo a los ojos que de los museos solo vieron su ausencia.

Tras hacer el indio americano en ese suculento aperitivo con más vino que pan, acabamos en un indio que trato de saciar esas 13 prominentes barrigas insaciables. Y como no, esté donde esté uno, el libro dice que después de la comida es la hora de la siesta española. Agarramos ese despoblado césped del Parque de St James como si fuesen mullidos colchones y dejamos que por unos minutos Londres nos viese tranquilos.

Camino a casa, como el ratón va al queso, fuimos a ver este mundial que está en todas partes, nos sentamos a ver ese Inglaterra-Argelia y sin darnos cuenta, con esa ingenuidad pueril que a veces viene a vernos, nos vimos con la televisión de cara e Inglaterra a la espalda. ¿he dicho Inglaterra? Quería decir bestias, leones sedientos de sangre, sentíamos, como pocas veces, la presencia del lobo en el cogote. Todos nosotros que empezamos animando a Argelia, nos dimos cuenta, sin mirarnos, que sobrevivir pasaba por animar a los blancos. Y con la hipocresía del que teme por su vida, empezaban a verse brazos españoles en lo alto cada vez que Inglaterra atacaba. Sólo la diosa Fortuna consiguió que esa aparente inocua tarde, esos trece guerreros con el acojone de bailarinas, saliesen del albero sin un solo rasguño.

Para pasar aquel duro trago fuimos a cenar a “the three stags”, donde un vendido Javi me supo sacar de alguna, ¡con que gusto pagué esa copa! (por esta vez me libré). Ya con la tripa llena yo llegó ese maravilloso postre de emociones que perversamente me tenían preparado. Aparentando la dureza que no poseo, recibí el más bonito libro que han podido coger mis profanas manos. Como haría un hombre de los de antes, lo abrí, pasé sus hojas y comenté entre risas bonitas anécdotas, repasando incluso algunos fallos tipográficos de fechas que bailaban. Pero el vaso se llena, nadie veía lo que mi risa trataba de ocultar, pero el vaso se llena. Y como ya saben por experiencia, cuando el vaso se llena el agua desborda y desbordó. Sólo entre lágrimas pude agradecer con un abrazo todo el cariño que ese libro me arrojaba ferozmente a la cara.

Esos 12 astutos mosqueteros, esperaron a verme débil para hacerme entrega del disfraz, después de la cal, venia la arena. Disciplinado, me lo enfunde. ¿quién podría haberse negado? Yo no. De aquesta guisa bajamos al Saloon del Hostel y tras enchufarnos 2 copitas nos hicimos unos ingleses amigos que nos prometieron el oro y la mora. Tras un interminable paseo que parecía una decepcionante e intensiva clase de inglés por las calles menos turisticas de Londres acabamos por darles esquinazo y nos dejamos ver en un bareto lleno de gordas felices, que cerro aquel intenso día.

Aquella mañana Londres no tardaría mucho en vernos. Dimos un paseito matutino por una calle con kilómetros de tiendas, y como parecíamos guerreros, las paradas eran pocas, hasta que llegamos a GAP. Allí esos soldados parecieron sirenas, tratando de elegir ese regalo para las mujeres que esperaban en casa, tratando de encontrar aquella prenda que al ser regalada no volviese directa a nuestro rostro mientras nuestros oidos escuchan “¿pero se puede saber que me has comprado?” Y allí nos vimos, en GAP diciendo frases como “esto es mono”, y otras mucho peores que me niego a repetir, por su puesto tampoco contaré los métodos que alli empleamos para coger una prenda e imaginar si eran sus tallas o no. Eso quedará para siempre, enterrado en el olvido.

Ataviados con bolsas transparentes llenas de medias y botas de ilusión, fuimos a hacer una de las mejores actividades que un hombre pueda imaginar. Fuimos a batirnos en duelo contra Inglaterra en campo inglés (o contra trinidad y Tobago, quizá más real, pero menos glamoroso). Poco tardo Inglaterra en bajar los humos a esa España a la que en el sur de Africa ya se los habia bajado hace pocos días la temible selección suiza. Aquel partido, posiblemente sea uno de los partidos que pese a la amplia derrota, con mayor sonrisa recordaremos por el resto de nuestras vidas. Digno de un cuento, ese pájaro que revoloteaba vio 13 guerreros peleando en pleno Londres. Que precioso recuerdo por Dios! Y ya, cuando parecía que nada lo podía mejorar, juancho, con la mayor de las astucias, provocó un penalti. Que maravilla de penalti. Un servidor, se dirigió al punto fatidico y marcó ese gol que, aquella tarde de sábado, nos dio la victoria. Y ahí acabo esa foto. Trece chicos haciendo un boyo en un suelo londinense mientras Inglaterra miraba atónita al ver tanta felicidad en esa amplia derrota. Aquella tarde, Inglaterra, ganó España.

Y como no podía ser de otra manera, llegó el tercer tiempo en el “Gardens” un bar que hacía honor a su nombre donde nos regamos con una extraña sangri ade nombre PIMM´s y vuelta a casa que la noche iba a ser larga.

Ya en el hostel, de rodillas buscando entre mi maleta algo para ponerme, giré ingenuo mi cabeza y empecé a ver elegantes corbatas sobre blancas camisas que tras dejarme atónito, hacían prever que la noche iba a ser memorable. Lo fue. Los guerreros se volvieron niños, los soldados, adolescentes y capitaneados por un inmejorable Vetu, pusimos rumbo sin rumbo. De la mano de tito fuimos a parar a una calle donde 5 años atrás reinaba una disco que hoy estaba en un lejano barrio. Cuándo ya dábamos todo por perdido, (esa imagen de derrota quedará en la foto de Pablo quitándose esa preciosa gorra, del puto cabreo que tiene) tuvimos una doble sorpresa, a la par nos enteramos de que ese bar, lejos de alli, pero estaba abierto y lo que era más importante, que uno de los nuestros, que nunca creímos perdido, nos había encontrado. Javi, apurado nos alertó de que como en las mazmorras, el metro le había secuestrado. Juntos de nuevo, ahora si, pusimos destino al rumbo.

Una peculiar fiesta llena de colegiales y lo que es mejor, colegialas de todos los colores nos abrió la puerta. O el bar era grande o la gente escasa ¿a alguien le importo? Aquel sabado olia a que la noche iba a ser nuestra. Lo fue. No tuvieron que pasar 2 horas para que todo el bar estuviese rendido a nuestros pies, bailando nuestros bailes y haciéndonos los coros. Como aquellas fiestas que solo habíamos visto en las películas americanas en nuestra mocedad (y que seguimos viendo hoy) aquella noche, fuimos protagonistas del gran baile, al más puro estilo “Regreso al Futuro”. Y aquella foto acabó con la estampa de 13 colegiales dando brincos en un amplísimo escenario, mirando a un público que aquella noche, seguro deseaba estar arriba, pero aquella noche, los protagonistas éramos nosotros.

Horas después nació ese domingo, que poco se parecia a los clasicos dias de vuelta en el que uno desayuna, hace maletas y se vuelve a casa. Un vuelo tardio nos permitió visitar uno de los parajes mas sorprendentes de Londres, Camden Town. Allí entre raras tiendas y extrañas gentes nos sumergimos en el mas irreverente mercadillo londinense. Y tras pocas compras y una comida con riesgo de canalera volvimos a ese Hostel que ya parecia extrañarnos. La vuelta, como en los más bellos cuentos fue dura, fue dura porque fue vuelta.

Pero no, no estaba vendido todo el pescado. Así como si nada, en una tienda de un aeropuerto, aquellos mosqueteros me volvieron a tender una emboscada. Un mac era el encargado de reproducir lo que tantas horas les habia llevado preparar, tantisimas horas para que yo durase muy pocos minutos. Nunca había recibido un regalo de esas descomunales caracteristicas. Creo que es de los mejores regalos que un ser humano puede recibir en vida. Un video, donde tus amigos te escupen la verdad a la cara, donde hablan de lo divino que es lo humano. Que gracia, uno de los mejores regalos que recibiré en vida y me lo entregasteis con la mayor humildad que he visto jamas. Ahí, como si nada, de camino a ninguna parte, en la esquina de una esquina de un aeropuerto. Como se puede dar algo tan grande como así como si nada. No sé como lo llamarán ustedes. Yo lo llamo GRANDEZA.

Y aquí lo dejo, en esa foto de esos amigos tocados por la lagrima difícil, en todos esos ojos que en aquel aeropuerto evitaban ser vencidos (los mios no pudieron).

Ya lo saben. GRACIAS. Gon

11-julio-2010: España: Campeones del Mundo

 Campeones del Mundo, si, CAMPEONES DEL MUUUNDDOOOOOOOOO!!!!

Ayer vosotros no lo sabíais, pero ese liquido que se esconde detrás de vuestros ojos, ya sabía que vendría a visitaros. Ese día, toda España, la menos y la más futbolera, se levantó de la cama sintiendo otras cosas, no me pidan que se lo explique, pero ese día la gente podría intentar disimular, pero al corazón no se le engaña.

Ese domingo de julio era imposible salir a la calle sin ver a la gente uniformada con esa preciosa elástica con el color de la Pasión. La cita era a las 20:30 pero el partido comenzó mucho antes, para algunos comenzó esa mañana, o unas horas antes, mentira, ese partido comenzó cuando éramos niños, ese partido comenzó hace muchos, muchos años. Ayer amigos, el sueño de ese niño que llevamos dentro y que no se irá jamás, SE CUMPLIO. Ayer no disfrutaba el que hoy se mira en vuestro espejo. Ayer lloraba el de las fotos que tenéis guardadas en los álbumes de casa, miradle hoy, abrid el álbum esta tarde y mirad esa foto, ese niño es el que lloraba ayer. El que llora hoy.

Nunca más en mi vida podré escribir una crónica como esta. Nunca más en mi vida podré decir que ESPAÑA GANA SU PRIMERA COPA DEL MUNDO. Pero hoy si. Hoy si señores.

La casa de Tito y Nines, como ya es tradición en las grandes citas, poco a poco se fue llenando, todavía faltaba casi una hora para el gran pitido inicial y ya era complicado ver el suelo de ese enorme salón. El calor tampoco se lo quiso perder y estuvo con nosotros como uno más. Y… comenzó el partido, los nervios estaban irremediablemente en la flor de la piel, como dice alguno. España se dedicaba a jugar al fútbol mientras Holanda trataba de romperlo ante la mirada a veces impasible de un arbitro al que parecía venirle grande aquel caramelo.

Y hoy todo es diferente, hoy os quiero más que ayer, hoy se curan solas las heridas. Hace unos años hubiese parecido una humorada 😉 pero hoy lo podemos repetir y repetir orgullosos, SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO.

Los que estaban sentados, no tardaban en levantarse en cada jugada de peligro, aquello parecía una verbena, saltando del sillón y volviéndonos a sentar, y saldando de nuevo. Que bonito era! Y pasaban los minutos y la emoción cada vez se hacía mas grande, y tantos minutos pasaron, y tanta emoción hubo, que nos vimos en la segunda parte de la prorroga cruzando los dedos para que la Diosa Fortuna viniese a vernos. Pasábamos miedo, pero Iker nos lo quitaba, y cuando ya parecía que el desenlace de aquel precioso partido se decidiría desde el fatídico punto de penalti, aquel niño que nos hizo realidad el sueño de la Eurocopa, puso un balón que tras pasar pos Cesc llegó a las botas del Genio, que cruzó un balón que recordaremos toda la vida.

Gracias Andrés. Gracias España.

Enhorabuena íntimos amigos. SOIS CAMPEONES DEL MUNDO.

Un besazo!! Gon

La crónica: Barack Esperanza Obama

El triunfo de Obama no es el triunfo de los demócratas de EEUU, el triunfo de Obama no es el triunfo de la igualdad entre razas, no es el triunfo de la clase trabajadora, no es el triunfo de las buenas personas, no es el triunfo de las más sanas intenciones, no. El triunfo de Obama, es el triunfo de la Esperanza.

Somos miles de millones en el mundo los que soñamos con un mundo mejor, somos miles de millones los que tenemos guardados en la caja de los sueños la ilusión de ver al ser humano unido, lejos de guerras sin sentido, de pobreza, de odios y hambre. Somos miles de millones los que nos resignamos a encerrar todas esas ilusiones en una gran caja herméticamente cerrada mientras vemos como los que gobiernan el mundo dilapidan nuestros sueños en pro de sus propios intereses.

Somos miles de millones los que habíamos perdido la esperanza de que un mundo mejor estuviese cerca, los que hemos visto a Al Gore pedirle al mundo que cambie, pedirle al mundo que se cuide, los que hemos visto a Martin Luter King luchar por una igualdad que años después sigue salpicada de vetustos odios racistas, somos miles de millones los que vemos cada día como más de medio mundo se muere de hambre, se muere de sed, se muere de pena… sin que los que gobiernan el mundo hagan apenas nada por evitarlo. Somos miles de millones los que estamos condenados a ver cómo la mitad del mundo es victima de discriminación una machista intolerable y desgraciadamente cotidiana, somos miles de millones los que aceptamos la violencia, pobreza, machismo, hambre, sed… como males irremediables, somos miles de millones los que vivimos resignados a soñar con estos cambios a largo plazo.

Y hoy, cientos, miles, millones… hoy muchos de esos, muchos de los que soñamos con el triunfo de las buenas personas, muchos de los que todavía soñamos, en silencio y en bajito, pero soñamos, hemos recibido una luz. Nos sentimos esperanzados y nos sentimos cautos, queremos sacar nuestros sueños de esa gran caja y que empiecen a volar y que se dispersen y que habiten cada rincón de este mundo. Queremos que alguien abra esa gran caja donde todos hemos ido metiendo nuestras esperanzas, desde el más realista de los seres vivos hasta los soñadores que más han hecho por nosotros como Martin Luter King, Vico, Gandhi o Jesús. Queremos que la clase política, los dirigentes, los que tienen la llave de esa gran caja la abran, y muestren y demuestren al mundo que se puede. Que nos guíen, que nos enseñen, que nos ayuden a ser mejores, que nos den lecciones de civismo, moderación y diplomacia, queremos que nos dejen soñar, que conviertan las utopías en realidades.

Y hoy, en la primera potencia del mundo, ha nacido un gobernante que dice que tiene la llave de esa gran caja de los sueños, de la Esperanza. Hoy la persona que tomará muchas de las decisiones que acaben afectando al mundo, dice que es de los nuestros, dice que podemos soñar, que tiene la llave, que abrirá la caja.

Hoy, temerosos, quizá ingenuos y del todo cautos… hoy, he visto algunos sueños volar.

La crónica: Un niño, como tú y como yo.

Hace algunos años, nació un niño, como tú y como yo. Y como tú y como yo se enteró una tarde de cómo cientos, miles de personas se morían de sed en África. Como tú y como yo, sintió una tremenda pena, con 6 años, sintió pena. Pena de ver como el tenía todo lo que quería y en un país lejano familias enteras tenían que recorrer kilómetros para encontrar agua, agua. Ese niño, ¿cómo tú y como yo? Decidió actuar.

Le dijo a su madre que recaudaría dinero para construirles un pozo a esas familias, un pozo del que pudieran beber todos, un pozo que les quitase la sed para siempre. Su madre, como tú y como yo, pensó que eran ilusiones de mocedad, locuras de la niñez y le dijo: “si quieres dinero, te lo tendrás que ganar”.

Todas las tardes ese niño de 6 años, al regresar de la escuela, se ponía ha trabajar en casa, a limpiar, barrer, todas las tardes se sacaba algo de dinero para construir el pozo. Entonces, ese niño, se dio cuenta de que así tardaría mucho en recaudar todo el dinero que necesitaba y pidió ayuda.

Ese niño, esperanzado, se lo contó a los amigos de su escuela, convenció a alumnos y profesores y todos ellos se pusieron a recaudar dinero. Y así, con un poco de esfuerzo y un mucho de ilusión, fueron juntando el dinero necesario para construir el pozo.

Pasados unos años, en un pueblo de África cientos de personas beben diariamente agua, eso es, simplemente beben agua. En un pueblo de África, gracias a un niño de 7 años, un niño como tu y como yo, beben cientos de personas agua limpia, agua.

Un niño de 6 años con ilusión y ganas ha cambiado la vida de cientos de personas. Si naciese otro niño como él, serían el doble de personas los que dejarían de tener sed. Y si naciesen 3 niños como él serían mil, y si naciesen 10 niños, sólo 10 niños como el serían miles. Un niño, como tú y como yo.

Si yo fuese como él habría muchas personas que dejarían de pasar sed o hambre, si tu fueses como él, si todos nosotros fuésemos como él, en el mundo ya haría mucho tiempo, mucho tiempo, en el que habría dejado de existir el hambre, si hiciésemos la mitad de lo que el hizo, si todos lo hiciésemos, hacia mucho tiempo que habríamos dejado de ver como más de medio mundo se muere, se muere de sed, se muere de hambre, se muere de pena.

Era sólo un niño, como tú y como yo.

¿Cómo tú y como yo?

Si, se puede. Si podemos.

PD: Ese niño se llama Ryan Hreljac, es canadiense.

Mas info: http://www.miheroe.org/hero.asp?hero=RyanHreljac

Qué sería de este mundo…

Si Jesús no nos lo hubiese contado, si Gandhi no nos hubiese guiado, si Martin Luther King se hubiese quedado en casa, si esas mujeres que luchaban por sus derechos no se hubieran encerrado en aquella fábrica, si los hermanos Lumiere no hubieran hecho caso de sus inquietudes, si Goya hubiese reprimido sus deseos, si Mandela no hubiese creído en si mismo, si Obama se hubiese dado por vencido, si Dylan hubiesen sentido vergüenza, si van Ghogh hubiese tirado la toalla, si Bethoven se hubiese arrepentido,  si Ryan hubiese pensado que era imposible construir ese pozo, si a Al Gore le hubiese invadido la pereza, si los millones de voluntarios dudasen de lo que hacen, si la madre Teresa no se hubiese levantado con más fuerza cada mañana, si nosotros mismos nos hubiésemos guardado cada abrazo, si nuestra vergüenza no nos hubiese dejado decir “Te quiero”, si no cuidásemos a nuestros amigos, si no nos diésemos besos, si no hubiésemos estado a su lado cuándo nos necesitaban, si no fuésemos conscientes de lo que tenemos, si no exprimiésemos cada momento, si no hiciésemos este mundo mejor, si no nos sintiésemos responsables de cambiarlo, si no supiésemos que debemos, si no supiésemos que podemos.

Qué sería de este mundo si viviésemos como si nada, sin darnos cuenta, sin implicarnos, sin Querer.

Nov-08. Mi padre se jubila: Hay algunos que tienen la llave, hay algunos que pueden abrir la puerta.

Algunos buscan toda la vida una fórmula, otros rezan, más que miles, millones, son los que esperan durante años que esa millonésima parte de la suerte que se esconde en la lotería, les abra los brazos, demasiados se ahogan en el juego esperando lo que nunca vendrá, pero hay algunos… hay algunos que madrugan durante años cada mañana, que durante años se esfuerzan por ser mejores, se esfuerzan por llevar el pan a sus hijos, hay algunos que han sembrado durante toda una vida, que han sabido compatibilizar trabajo y vida, que han sabido llenar de vida el rincón más frío de su oficina, que han sabido sonreír, ayudar, proponer y luchar, hay algunos que se han mojado, hay algunos que se han metido en los corazones de aquellos a los que veía cada mañana, hay algunos que dejarán en sus compañeros un recuerdo imborrable, hay algunos que se levantan cada día con la más tranquila de las conciencias, hay algunos que se lo merecen, que se lo han ganado.

Que se lo han ganado por tesón, por talento, por ganas, por humanidad, por los miles de días a la espalda, por los madrugones, por las risas que han arrancado, por los mejores y los peores momentos, por lo que se ha superado, por saber mejorar, rectificar, aprender y enseñar. Hay algunos que han llegado, que lo han conseguido y que hoy… empiezan.

Hay algunos que han conseguido la llave, hay algunos que hoy… pueden abrir la puerta, que hoy pueden descansar o cansarse, pueden madrugar o no, pueden elegir, hay algunos que se han ganado poner o no el despertador, se han ganado vivir con los bolsillos llenos, llenos de tranquilidad, de seguridad, hay algunos que han ido guardando durante más de 3 décadas trocitos de pan en los bolsillos y hoy los tienen llenos. Hay algunos que como esos pocos elegidos podrán decidir cuando toca caminar o parar, cuándo toca saludar al sol por la mañana o esperarle dormido, cuándo toca leer, disfrutar de uno mismo, disfrutar de los demás, hay algunos que hoy… deciden cuándo toca.

Hay algunos, señores… hay algunos que ya se lo merecen, que ya, se lo han ganado.

El más sentido de los besos,

Te lo mereces.
Gon.

La crónica: El desmayo de Mila

Una parte de nosotros se desplomaba

A posteriori, una anécdota, una curiosidad, una perdida del sentido, de conciencia, un desmayo, una noctámbula lipotimia, un tema de conversación, un recuerdo.

Pero durante 20 eternos segundos…

Una amiga, se desplomaba a altas horas, una amiga nos desplomaba. La incuestionable fuerza de la gravedad nos la robaba, durante unos segundos no subimos que pensar, durante unos segundos… de lo malo, sentimos lo peor.

Irene gritaba ¡¡¡¡cógela del culo!!!!!, miles de temblorosos brazos lo intentaban, un servidor supo que de la cintura no se aguanta un peso muerto en caída libre y mal que bien conseguimos sentarla. Pero el problema… el problema eran sus ojos, el problema era esa mirada que ninguno de nosotros jamás había visto. Esa mirada, profunda, fría, perdida, muerta… esa mirada, al que más y el que menos le iba matando poco a poco. Durante unos segundos en el más profundo del inconsciente, habitaba el miedo en forma de Antonio Puerta, o de que se yo que odiosos pensamientos…durante unos segundos, nuestros pensamientos más crueles, más dañinos, más lamentables… ganaron la partida, durante unos segundos lo más oscuro, lo que no ve la luz, esa parte de nosotros que está más allá de la pena, esa parte de nosotros que nunca gana, que nunca debe ganar, llamó a la puerta.

Ya sentada pero acuchillándonos con esa mirada la cogimos fuerte de la cara, la regamos con miles de vasos, la gritamos todas nuestras mejores intenciones empapadas en miedo, durante unos segundos, pensamos que nos estaba pasando lo que no me atrevo a decir, durante breves, pero muy intensos segundos… la propia supervivencia de nuestra salud mental, la supervivencia de nuestros corazones… sin saberlo, pendía de un hilo.

Pero a veces, la agonía se va. Y esa mirada que todavía tenemos clavada se convirtió en una tenue, muy tenue sonrisa, era tan leve que en cualquier momento de su vida, nadie se hubiese dado cuenta, pero ayer, pero en ese momento… esa débil sonrisa… nos rescató, a todos los que nos estábamos hundiendo o lo que es lo mismo, a todos los que estábamos, nos rescató.

Y todo lo demás, hasta hoy, será a posteriori, será después, desde las pálidas caras que segundos después se miraban sin saber que decir, esas pálidas caras que parecían respirar por primera vez, hasta todas las anécdotas, comentarios y bromas que puedan venir, todo eso, todo, será a posteriori. El verla bajar como los zombis las escaleras repitiendo estoy bien, el verla pálida, empapada, desconcertada… todo, todo lo demás es con otro ojos, es a posteriori.

Pero durante esos pocos segundos sentimos como un inmenso trocito de nosotros mismos, se desplomaba. Durante unos segundos, no caía ella, durante unos segundos caíamos todos.

UN INCISO A JOAQUÍN

Se vengó Abel de Caín,
que pluma rota tan fina
que bálsamo sin aspirina
cuando firma D. Joaquín

13-11-08

La crónica: HOY podemos acabar con la pobreza en el mundo.

¿Se puede vivir sin el 1% de nuestros ingresos? Si la respuesta es si, nosotros también somos culpables de ver tanta pobreza.

Nos ha tocado vivir en la cara amable del mundo, no por merito nuestro. Lo menos que podemos hacer es ayudar a esos miles de millones de personas que sufren cada día, si, cada día, hambre, sed, violencia… todo eso que para nosotros es tan ajeno.

Alguien que cobra 1000 euros, ¿puede vivir sin 10?, el que ingresa 1500, ¿puede vivir sin 15?, ¿sería capaza de vivir sin 20 euros el que ingresa 2000? No nos engañemos, TODOS PODEMOS. La ayuda el mundo, a la pobreza, debe ser un gasto fijo, como lo es ya el móvil.

Los paises desarrollados, los políticos, no debieran permitir un mundo tan desigual, y con la crisis van a ayudar menos, pero si ellos no lo hacen, que por nosotros no quede. HOY, podemos dar lecciones a los poderosos de que si ellos lo permiten, nosotros no.

La FAO dice 19.000 niños dejarían de pasar hambre con 3.000 millones de auros. Parece mucho ¿no? el superavit de España el año pasado fue de 70.000 milllones. Imagina lo fácil que sería

Médicos sin fronteras: https://www.msf.es/forms/participa_hsocio_form_i.asp

Intermon Oxfam: https://www.intermonoxfam.org/es/page.asp?id=472

 

La crónica: Hipnosis de emociones

En aquella fría noche de diciembre ninguno de los presentes se fue a dormir igual que fue. En aquella sala no cabía un alfiler y nuestros nerviosos corazones llenaban una de las mesas más pobladas. Algunos podrían habernos confundido con jóvenes temerosos, se hubiesen equivocado, quizá no hubo en aquella sala un grupo que sumase tantos valientes en el escenario.

Los primeros intrépidos fueron Don José y Juancho, que participaron del “truco” que dio la vuelta al mundo de la mano de Uri Gueller. Don José, el más escéptico de los nuestros, fue la primera víctima del mentalismo del mago, y por alguna extraña razón, que quizá la ciencia no podría explicar, de esas tablas bajo otra persona. Su mirada tras el envite ya reflejaba lo que nuestro querido amigo había experimentado y su reflejo en nuestras caras alimentaba la esperanza que escondíamos todos de creer en algo que se escapa al orden establecido. De aquel escenario uno bajo con más dudas si cabe y el otro como un confeso escéptico arrepentido.

Nuestra concurrida mesa, al descanso, estaba empapada de emociones, de preguntas, de sensaciones, sensaciones que sin saberlo presagiaban lo espectacular y decepcionante a la vez, que íbamos a vivir. El mago, todavía hablaba de regresiones cuándo ya algunos habíamos tomado posiciones para subir a aquella plaza que cada vez mordía menos. Pidió mujeres y entre muchas ajenas, 3 de las nuestras saltaron de sus sillas, carne de nuestra carne estaba en el albero dispuesta a experimentar, a sentir, a llenar su vida de más contenido si cabe. Al poco, el mago pidió varones y los ánimos de los míos no dejaron seguir a mi culo sentado y mis pies fueron a reunirse con Mila, Laurita y Mery.

Una vez arriba empezamos con un sencillo juego de manos donde, apasionados, íbamos dejándonos caer a un mar que deseábamos conocer, el juego avanzaba y en el anhelado bello mar no parecía haber agua. Las manos podían separarse con facilidad y ningún halo de magia mística superior nos había envuelto. Y porque toda ciencia comete errores, aquella experiencia no frustro a nadie. Segobriga me eligió para una efímera hipnosis que sorprendió más a la grada que al presente, pero la que experimento la sesión de hipnosis más larga, en cuanto a duración, que no a intensidad, fue la misma que hace unos días nos asustaba desplomándose, esta vez su desplome en el ruedo era más tranquilizador, pese a sorprendente, esta vez la veíamos entre sonrisas, sonrisas que estaban disfrutando del momento, a la vez que deseaban que bajase a contarnos sus sensaciones.

Como ya veremos en el extenso video de Chema, nuestra Mila, como sus colegas de actuación, no fue cautivada y pese a que nos hizo dudar, ya algunos veíamos desde el palco, que su mirada, lejos de lo que vimos en Don José, nos hablaba de que aquella maravilla de la hipnosis, por lo menos aquella noche, no era tal.

Acabó la función y nadie se guardaba las palabras, nadie escondía sus emociones, todo eran preguntas, respuestas, sensaciones, decepción, risa, credulidad y escepticismo. La diosa de lo inocuo, de lo anodino, de lo inadvertido, no vino a visitarnos aquella noche. Algunas, todavía con sed de hipnosis, de conocer su futuro cercano… atropellaron al mago entre bambalinas, que siguió con ellas la función a pie de pista, deleitando a los curiosos, a esos inconformistas que se negaba a irse a sus casas. A Mery la hablaron de un futuro con pesetas en el bolso a Ire de una futura niña, de una larga relación y de una obra en la cocina que nunca existió.

Aquella noche de martes, aquel preciosos grupo, del que cada día que pasa me siento más orgullosos de pertenecer, había sumado una experiencia más. Ese precioso grupo había escrito una página más en ese precioso libro que escribimos juntos, había soñado, se había sumergido junto en el maravilloso mundo de la hipnosis y la magia, ese maravilloso grupo, había volado, había pasado por cientos de turbulencias y juntos habíamos aterrizado en un jardín que no esperábamos. De aquella noche, muchos volvimos escépticos, algún otro aquella noche durmió como el más confeso de los creyentes, pero todo fuimos de la mano por el bello paraje de disfrutar de una noche de vida, de emociones malas y buenas, esa noche quedará grabada en ese punto misterioso que queda a medio camino de la retina y el corazón. Aquella noche de martes, como siempre, como nunca, disfruté como un enano, a vuestro lado.

Emocionado por seguir compartiendo estos momentos con vosotros, un beso enorme.
Gon.

31/12/2008 La crónica: Que gran Noche Vieja aquella

Las noches viejas siempre son distintas, siempre son emotivas, siempre estás con tu familia, con los que más quieres. Pero la noche vieja del 2008 fue especial, la noche vieja del 2008, la recordaremos toda la vida.

Ese mágico día para algunos empezó muy pronto, Ire y yo madrugamos para ponernos manos a la obra y nuestras manos no pararían hasta la cena, no pararían hasta unos minutos antes, ya con los deberes hechos, que cruzaron los dedos deseando que todo saliese bien, y el adjetivo bien, se quedó, de largo, corto.

Pese a la lógica ausencia de todos aquellos que nos vieron nacer, que ese día se organizaron por su cuenta, otra parte de nuestra familia, fue llegando poco a poco. Ellos, con sus mejores galas, ellas, más guapas, si cabe, de lo normal. La cita empezó tranquila, compartiendo en el salón para, al rato, saltar al ruedo. Iluminados por perfumadas velas nos fuimos sentando a la mesa, quizá una de las mesas más elegantes en la que algunos nos hemos sentado en el 2008. Los anfitriones nos encargamos de ir presentando los platos que podían ser visualmente degustados en la carta. Los comensales, ya en el primer toro, arrancaron con aplausos… el barco de aguacate, naufrago en salmorejo, capitaneado por el más rufián de los piratas, por unos instantes, rozó la gloria. La cena, la minuta, los platos, la compañía, el buen gusto, el calor de sentir a los tuyos alrededor de tu mesa, el momento, ese momento difícil de borrar… rozó la inalcanzable matricula de honor.

Acabados los postres y el público puesto en pie, llegamos a ese momento fatal donde mueren los años, llegamos a ese precioso instante donde nace uno nuevo. Uvas en mano, unos tranquilos, otros contentos, pero todos de algún modo empapados por la emoción del momento le dimos la bienvenida al 2009, juntos. Para los 8 que allí estuvimos era nuestra primera vez, como esa adolescente virgen y temerosa, estábamos viviendo nuestra primera vez. Y como no podía ser de otra manera, corrió el champán y como pasara en nuestras casas respectivas, recibimos el año bañándonos de besos y abrazos. (yo todavía no he encontrado mejor manera de recibirle que dando besos y abrazos a los que más quieres, seguiré pensando).

Pero esa noche mágica no quiso acabar así, el timbre de la puerta tuvo mucho trabajo esa madrugada y los amigos no tardaron en llegar. Tirando a lo bajo, ese salón menudo, abrió sus puertas a 26 personas, la música no calló hasta las 8 y pico, cuándo el sol hacía rato que había venido a vernos. Mis ojos aquella noche, mi corazón aquella madrugada, tuvo el placer de disfrutar, entre otros, de esos que ya son míos, que ya son mi vida, de esos, que hablar de ellos es hablar de mi mismo, esa noche mi corazón estuvo felizmente abrigado por Ire, por Charlie, por Juanchin, Tito, Eto, Artur, Mila, Poli, Ropo, Mery, Alex, Miky, Luis, Tony, Sandra, Javi, Ali, Mariu, y un largo y maravilloso etcétera.

Esa noche pudimos darnos los regalos que con esmero nos trajo el amigo visible, esa noche pudimos ver a los que vemos más y a los que vemos menos, esa noche tuvimos tiempo para nosotros mismos, para contarnos lo incontable, para decirnos lo que nos encanta oír y para sentir, que a veces, la vida, tiene sentido.

Pertenece al terreno de lo innegable que lo que tuvo que ser fue bueno, lo que tuvo que salir, salió bien. Os doy las gracias hasta quedarme sin ninguna.

El plaCer es siempre mío.

30-01-2009 OBRA DE TEATRO: Dos Menos.

Una vez la vida te ha llevado a sentarse en las comodísimas butacas del Teatro Colón, una vez la vida te regala poder ver a 2 de los más grandes actores que han pisado esta tierra, una vez la vida te permite dedicarte a observar durante una hora larga… todo lo de después no puede ser malo.

Ayer, poco más de un centenar de privilegiados en el mundo, tuvimos el incalculable placer de ver al señor Hector Alterio en unas tablas regalándonos cada frase, cada gesto, ayer tuvimos al más genial de los actores trabajando para nosotros, regalándonos, ¿que sé yo?, quizá… ¿un recuerdo imborrable? Ayer, señores, no pasa todos los días.

Pero… hay que poner un pero. En todos los cuentos buenos hay un malo, y ayer, como no podía ser de otra manera, lo hubo.

Ayer, los actores trataban de vestirse en un guión que se antojaba estrecho, ayer vimos a dos aguilas imperiales encerradas en un garaje, ayer vimos como un guión de segunda división tuvo el placer de contar en sus filas con los mejores del mundo, ayer las botas de oro de la interpretación, jugaron en tierra.

Desde David y Goliat, desde Góngora y Quevedo, desde Sabina y Serrat, no se había reunido tanto talento en tan escaso trío. Ayer, como esas cosas que pasan una vez en la vida, dos genios nos miraron a los ojos y nos regalaron toda su experiencia, todo su saber, lo metieron en un tarrito y encima, al acabar, nos aplaudieron. No hay nada más inmerecido, que el aplauso que ayer recibí de Don Hector Alterio.

Si Dios, tuviese que subirse a las frías tablas de un escenario, trataría de parecerse mucho, al señor Alterio.

1 beso, Gon.
La crónica: Mi 33 cumpleaños

No todos.

Ese Sol, del que muchos decían que aquel sábado jugaría al escondite, no quiso faltar a la cita. Y con su ayuda y con la poca energía que permiten lucir los mejorables estados físicos que muchos de los presentes padecemos, ese sábado, empezó con un exquisito partido de fútbol, que pese a que se hizo esperar, como se hacen esperar las grandes ocasiones, resultó del todo fascinante.

Con árbitro casero ;-), delanteras de excepción, y goles que ya los firmara el mismo Lionel, el partido duró lo que duró el oxigeno en nuestros pulmones, más de lo previsto. Pero ese partido pasará, como lo hará ese primogénito sábado primaveral, al precioso baúl de nuestros recuerdos comunes. Que grande si es común, que bonito si es recuerdo.

Tras las duchas, ese mustio jardín se fue llenando de flores. Tras las duchas aquel jardín, donde recibíamos juntos a la primavera, empezó a oler a verano. Y entre los canapés y las tortillas subcontratadas a alguien con más arte que yo para la gastronomía, las buenas conversaciones, las risas y cómo no, los excesos, fueron cautelosamente asistiendo a la cita… Recuerdo que un día un psicólogo al que frecuentaba me decía “acepta que no hay día en el que no pase algo malo” Aquel sábado demostró que para las grandes reglas sean las grandes excepciones.

De Camparinas Garden al mítico restauran de Cercedilla que no necesita ser presentado, y de ahí al bar que sugiere que hagamos lo que hicimos. Disfrutar.

Ese sábado en el que hace 33 primaveras el más Eto de los albertos, temerosos, se atrevía a venir a este mundo, ese sábado… en muy poquito terreno de juego pudimos ver a las niñas más guapas de todo Madrid, a almas de moteros subidos en Quads, a aprendices de deportistas dándolo todo, pudimos ver abrazos que saben a gloria, conversaciones que sin dardos cuenta nos van uniendo, conversaciones que nos llevan con nocturnidad y alevosía de la amistad a la necesidad, muses con olor a vida, y una preciosa niña con nombre de modelo de la que el Sol, aquel sábado sentía una insana envidia. Señoritas, señores… con todos estos ingredientes en la ensalada, me permitirán decir, como decía… que no todos pueden presumir del inmenso placer que es estar rodeado de gente como vos, no todos pueden sentirse tan en privado con tanto público, no todos pueden presumir de tanto, con tan poco, no todos pueden presumir de ustedes.

Yo si.

Gracias por venir, Gon.

La crónica: Londres, gracias.

Como si de una ciudad más se tratase volamos a la capital británica, ignorantes de que lo que allí nos recibiría era fundamentalmente un cúmulo de agradables sorpresas. Llegamos con la ilusión propia de todas las escapada primaverales y el avión nos dejó en Portobello Street, uno de los mercadillos más emblemáticos de Londres. Tras esa agradable visita aliñada con más fish que chips, y tras comprar lo que ya era irremediable, el autobús de 2 pisos de hojalata que decorará nuestros salón, tomamos el subte, o el underground como dicen aquí y volvimos a esa zona que por unos días fue nuestros hogar, Picadilli.

Una vez disfrutamos de una siesta que parecía que vendría a darnos energía tras el madrugón del sábado donde nos levantamos mucho antes que el sol, paseamos por Carnabi, preciosa calle peatomal en la que paramos a tomar un hot chocolate, por kengsinton street, quizá su gran vía, para acabar cenando en Picadilli con un agresivo dolor de cabeza producto del cansancio, que tuvieron que aliviar unas pastillas y largas horas de sueño. Largas horas de sueño interrumpidas por una estruendosa alarma que a la 1 de la mañana no pudo despertarnos hasta que oimos voces y gritos y como una mano golpeaba nuestra puerta, tratando de alertarnos de lo que allí podía pasar.

Medio adormilados cogimos el petate y bajamos por las escaleras repletas de personas bañadas por una calma y serenidad que a mi y a mis temblorosas piernas, se nos antojaban sorpendentes. El pánico esa madrugada se había quedado dormido y cientos de personas desalojamos el centrico hostel en cosa de minutos para vernos las caras en una fiesta de pijamas imprvisada en una calle de Londres. Tras el, me imagino exhaustivo analisis del edificio por parte de los bomberos, y con una sonrisa flipada, debido a lo intempestivo del evento, volvimos al lugar del que nunca deberíamos haber salido, por lo menos esa noche.

El domingo, nos recibió el sol ausente del sábado y con él nos fuimos a desayunar a un Sturbuck que andaba por Harrods, pero cuándo se madruga más que los que tienen las llaves del mítico centro comercial, pasa lo que pasa, y con las mimas nos fuimos a ver la Abadía de Webminster, que como pasó con todo, nos gustó más de lo previsto. London Eye, la Abadía, el Big Ben… medio Londres en 30 metros, not too bad.

Un agradable paseo junto al parque de Sant James nos llevó hasta el Bakingham Palace, donde ya no pensabamos ver ese cambio de guardía tan popular, ya que no nos habíamos dejado afectar por las prisas que debiran habernos llevado hasta allí. Pero en el mundo hay 2 tipos de personas, los que nacen con estrella y los que no, y pertenece al terrenos de lo evidente que nosotros estamos en el primer bando. La plaza, como la del cómico duo, estaba abarrotada, y tras hacernos un respetable hueco, apenas tuvimos que esperar para ver el quizá sobrevalorado espectáculo.

Visto ellio, como solía pronunciar ese otro dúo que hizo reir a España entera, otro agradabilisimo paseo nos llevó a Harrods bordeando el mítico Hide Park. Una vez en Harrods, nos dejamos deslumbrar por su clase, por su orden y pulcritud, por su barroca decoración egipcia y una vez hechas las compras de rigor, fuimos al lado opuesto, que no por eso menos encantador.

El mercadillo de Camden town, quizá la más agradable sorpresa que nos regaló Londres. Un mercadillo descarado, desgarrador, que desborda osadía y chulería donde uno debe, como cita obligada, ir a comer. Donde uno debe, como cita obligada, no detenerse en la entrada e ir al pleno corazón del mercadillo, repleto de minúsculas calles que desbordan contenido, comida, bebida, gente, ropa… Al más puro estilo de los clasicos mercadillos marroquíes Camden Town nos empuja hasta meterse de lleno en el cajón de los bonitos recuerdos. Tras visitar una de las tiendas más chocantes del Mundo “Ciberdog” nos tomamos el clásico mix de comida china, aderezado de 2 calzones a precio de una y un zumito natural al precio de lo que costaban en España hace 10 años (170 pesetas).

Esa tarde de domingo pensamos que Londres no tendría más argumentos para sorprendernos, pensamos que tras la abadía, el big ben, el cambio de guardia en el palacete y el gradioso mercadillo de Camden, lo que le quedaba por decirnos no podía ser más que la minuta, la pecata minuta, una vez más, nos equivocamos. Una vez más nos hizo ese truco que hacen los grandes magos, y tras calles que parecían que iban a enseñarnos lo anodino, paseamos desde Picadilli a Leicester y de ahí a Coven Garden, donde no hay personas actuando para los tranquilos paseantes, hay verdadero talento regalando actuaciones a bajo precio, regalando talento a la voluntad. Allí pudimos ver desde un atrevido actor que se jugaba las manos haciendo malabares con una sierra electrica y salpicando el espectáculo de un humor que tenía absorto a más de 200 personas, hasta una mini banda de 5 talentosos que interpretaba la pequeña serenata nocturna del archiconocido Wolfgang, entre un baile humoristico que no dejaba esconder la sonrisa. Y como no podía ser de otra manera, tuvimos que cenar en un precioso Pub inglés de la zona del Soho, cercano al barrio chino.

El lunes fue el día del repaso, de pasear sin rumbo fijo, de improvisar, de que el viento nos guiase, un viento que nos llevó al British Museum, donde seguramente invertimos menos tiepo del que merece, pero nosotros también nos merecíamos tiempo. Así que cuándo le abandonamos, nos fuimos por Oxford Street calle abajo, donde Ire se encontró con tiendas de esas que la arrancan un sanisima sonrisa, y así fue como llegamos a la calle más cara del Mundo: Bond Street, una calle que puede presumir de tener las mejores tiendas, pero las mejores tiendas no pueden presumir de estar en la mejor calle, y paseando llegamos por Kesington Street a ese juvenil restaurante de Nando´s donde pusimos comer ese rico pollo que lo hace mítico, y como a la hora de la siesta nos dimos cuenta de que nos habíamos enamorado de Coven Garden , tuvimos que volver a tomar allí el postre, para acabar en un banquito de un parque del Soho, donde el sol nos rozaba la cara… y aquí, en esa agradable escena, de una pareja con estrella, sentada en un parque del Sosho, nos quedamos y el recuerdo de Londres, se cierra ahí, en ese parque sentados, disfrutando y dandole las gracias a una ciudad a la que hemos tardado demasiado en ir, pero a una ciudad, que sin duda, más pronto que tarde, nos verá volver.

PD: SI volais con ryanair sacad las tarjetas de embarque on line o os harán esperar colas y pagar una pasta.

Viaje: Del 28 al 30 de marzo de 2009.

La crónica: Nos comimos la vaca

Como esas cosas que pasan una o dos veces en la vida, aquella tarde de domingo, pasó. Algunos avisados de tan magnánimo evento, otros menos. El caso fue, que una vez en la mesa los 6 comensales que enumero, Ire, Raquel, Mila, Jcho, Emilio y yo, una vez a la mesa como decía, incautos, valoramos que era lo más prudente a elegir en la carta. Porque en restaurantes como ese, sito en el avilense pueblo del Tiemblo, la hora de elegir un plato u otro, es un verdadero acto de prudencia.

Emilio no pudo contener la sorpresa y advirtió a Juancho que el chuletón que sibilinamente le había aconsejado minutos antes, tenía unas medidas que se acercaban bastante a las del propio comensal. Pero juancho siempre fue un valiente, y subido al vagón de la osadía no se retractó y siguió convencido de que la elección de un chuletón de buey, era la correcta. Un servidor no podía ser menos y pidió lo mismo, pero con el truco de que mi plato iba a ser compartido con esa bella dama de gran saque.

Pues bien, haber sido advertidos no sirvió de nada. La camarera trajo a la mesa mi chuletón y hasta el más discreto de los presentes abrió dos palmos su boca, no pudiendo disimular la sorpresa. Gonzalo de la Campa, nunca había visto un filete tan grande en un plato, pero aquel record duró muy poco, duró exactamente los mismos segundos que tardaron en traerle el plato al más grande de los menudos, en ese momento, el sentido de la proporción, el sentido de las medidas que nos habían enseñado desde parbularia, quedó de lleno desbaratado. La vida a partir de ese momento, ya no podía ser la misma. Juancho , ingenuo desdobló un filete que parecía similar al mio, y era exactamente el doble. Diría increíble pero sé que de largo, me quedaría corto.

A partir de ahí, era imposible hablar de otra cosa que no fuese el tamaño, y es que señores, el tamaño importa. Pero tratandose de un filete, de un gran filete, el sabor no desmereció su grandeza. Y entre asombro y asombro… llegamos con poco espacio en el estómago, a los postres.

La risa, que había sido ferozmente tapada por el asombro, esta vez fue incontenible. Ya más cautos habíamos pedido una souflé para 3, conscientes de su tamaño. Una vez más, ganó la banca. Con una souflé de tres en la casa de Don Mariano, podría comer Africa entera. Pero nuestro saque no quiso quedarse atrás y acabamos con la souflé, acabamos con los cafés y nos tomamos el imprescindible licor.

Aquella tarde de domingo, entre los otros y los unos, nos comimos la vaca.

PD: El finde, fantástico. Muchas gracias camaradas!!

Besos. Gon

26 de abril de 2009

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3 respuestas a Mis Crónicas de eventos

  1. Mila dijo:

    Que buenas todas! he tardado un rato largo en leermelas! muy buena Londres , fin de año 2008 y muy fuerte la del desmayo jajajaja no conocía vuestro punto de vista jajaja que horror que sensación tan horrible, y yo con ojos de muerta ..Mara de Deu, nunca mas!!

  2. Pingback: Los números de mi blog en 2010 | El Blog de Gonzalo

  3. Miguel Sempere-Matarrredona dijo:

    ¡Con el hambre que hay en el mundo¡ ¡Y el descaro y la ostentación con que comen en Ávila¡

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